Jorge A. Toledo Aguilar

INSSultos a la inteligencia

Cada vez que viene una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) me entra la sensación que sus “expertos” son portadores de un virus que nos arrebatará la inteligencia con que el gran arquitecto del universo bendijo a los habitantes de este pequeño pero gran país.

Inteligencia que situó al último rey de las dos Españas y Príncipe de las Letras Castellanas, Rubén Darío, en la cima poética, que guió los lanzamientos de don Denis Martínez para dibujar un juego perfecto, que condujo a don Alexis Argüello a obtener tres coronas mundiales, porque hasta para lanzar pelotas y tirar golpes se necesita inteligencia. Tres ejemplos bastan porque existen legiones de profesionales que viven dentro y fuera del país capaces y triunfadores, además de gozar del prestigio de tener el mayor número de poetas por kilómetro cuadrado de territorio.

Me asombra que los “expertos” del FMI, supuestamente inteligentes y capaces, no pidan estados contables del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), auditados por contadores públicos internacionales para obtener cifras confiables de su situación financiera, debido a que los actuales estados no reflejan la verdadera situación del INSS, porque no registran las cuentas y aportes por cobrar obrero patronal y estatal que tiene una mora de cincuenta y cinco años.

Estos aportes se constituyen por Ministerio de Ley, la cual establece la obligación del empleador y del Estado de pagarlos para cubrir o garantizar derechos de orden público, como es la seguridad social, por tanto, la contabilidad del INSS debe registrar como cuenta por cobrar todos los aportes y contabilizar sus ingresos en base a lo devengado y no de lo recibido.

Al contabilizar en cuentas de orden, registro o memorándum la facturación mensual se evita un verdadero control sobre los montos y se fomenta el abuso de la discrecionalidad de funcionarios sobre los cargos por mora e intereses que el reglamento ordena cobrar, ya que lo reflejado en los estados contables como cuentas por cobrar son los arreglos de pago que se hacen con los aportantes morosos. Pero lo más importante es que se evita un análisis real y verdadero de la posición financiera del instituto y por tanto, si el actuario pagado por el FMI tomó como base la información proporcionada por el INSS el resultado colgado en su página web no es más que un montón de cifras sin una base lógica y técnica adecuada para sostener las decisiones y sus opciones no tienen sostenibilidad para proponer soluciones al problema de las pensiones con el agravante de no presentar el escenario donde el Estado de Nicaragua paga, abona o registra su deuda.

Los técnicos del FMI deben estudiar el ambiente del país visitado, su institucionalidad, la independencia profesional y mental de sus funcionarios administrativos, su capacidad técnica, los controles de supervisión y sobre todo la obediencia a las leyes o si solo dicen: “si comandante, usted manda”.

La Oficina del Representante Residente del FMI en Nicaragua debe tener entre sus funciones recomendar y ayudar al Estado el mejorar la calidad de la información generada para que en cada visita de sus “analistas” y “expertos” se tenga confianza en las cifras y estudiar la posibilidad de recomendar la implementación del Modelo Estándar de Control Interno (MECI) que tanto éxito ha tenido en Colombia. Con los adelantos en los sistemas de información gerencial se evitan estos errores garrafales.

El autor fue auditor general del Banco Central de Nicaragua y consultor de la Superintendencia de Pensiones.

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