Alemán, como el mejor de los magos, se volvió a sacar de la manga otro presidente del PLC con las mismas características del saliente. La nueva designada por Alemán en el remedo de convención recién celebrada en los potreros de una finca supera con creces a don Jorge. Recuerdo que en una ocasión después de una conferencia de prensa en que como siempre compareció como espectador el hoy expresidente del PLC, este le dijo a Alemán que le daba pena que los periodistas lo vieran a los ojos sin dirigirle ninguna pregunta, que por favor le ayudara a cambiar esa situación, Alemán en la conferencia siguiente en vez de permitirle responder algunas preguntas, le regaló un par de gafas oscuras de la mejor marca. La otra anécdota sucedió en casa de José Rizo, en esa ocasión mi amigo Fernando Avellán increpó a don Jorge retándole a que se amarrara los pantalones y tomara de una vez por todas las riendas del PLC, en esa ocasión don Jorge respondió con soberbia diciendo: “Yo no soy fracasado, tengo años de gozar de un sueldo de miles de dólares como presidente del PLC, ando un carro del año que me dio el partido y Arnoldo me prometió hacerme diputado”.
Me cuentan los que asistieron al ágape que ofreció Alemán después del sainete que ellos llamaron convención, que el recibimiento que le dio a la Ozuna al llegar al mismo fue un grito estridente: “Recibamos con un aplauso a mi comadre presidente”, y mientras la orden se cumplía por parte de los asistentes, los compadres se besaban y abrazaban en celebración por la pírrica victoria obtenida. Otro que fue felicitado por su labor fue uno de los vicepresidentes electos, quien haciendo gala de lo aprendido como turba sandinista y en la universidad Patricio Lumumba, demostró que esas clases aprendidas en los 80 le permitieron organizar a unos facinerosos que agredieron a los candidatos que adversábamos la plancha de Alemán, acción no bien vista por muchos. Los méritos políticos que llevaron a la comadre a ser la favorita de turno del dueño del hoy raquítico PLC, a mi juicio fueron su excelente actuación como funcionaria del gobierno sandinista en los ochenta, su desempeño en sus doce años como presidente del PLC de Managua, tiempo en que el partido perdió la Alcaldía de la capital tres veces consecutivas, durante ese mismo periodo el PLC pasó de once diputados a uno y cuestionado, y las estructuras partidarias de la capital al día de hoy son un desastre. De su paso por la Asamblea Nacional y el Parlacen no puedo decirles nada porque no se registra en la bitácora ningún proyecto de ley o actuación alguna digna de mención. Razón por la que resumiendo, su única gracia es esa expresión externada mientras era juramentada, cuando en un delirante estado de euforia grito: “Arnoldo Alemán, jamás te vamos a fallar”, al mismo tiempo que sumisa dirigía su mirada al compadre.
Con esa actuación, el PLC cerró las puertas y la oportunidad de volver por sus fueros, para convertirse en otro partido zancudo más. Desde mi condición de luchador por la democracia, pido a la militancia y convencionales PLC no aceptar esta burla como un hecho consumado y luchar juntos por la democratización de nuestro partido.
El autor es abogado y fue convencional del PLC.
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