La carretera llena y los conductores impacientes.
Esto es lo que se vive durante las horas pico en algunas calles de Managua.
La desesperación obliga a algunos a realizar malas maniobras, especialmente si tiene tiempo límite para llegar a sus destinos, o si desperdiciaron tiempo antes del embotellamiento.
De fondo está una cruda realidad: de nada valen buses nuevos, si no se reordena el transporte.
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