Armida García
XX
Tierra sin puntos cardinales
de casas con muletas
que se baten en los acantilados,
de cactus que florecen
en la boca de los perros
y amantes que dan en adopción
los platos.
Aquíel cielo es angosto,
tanto,
que los cuervos tapan el sol
con los dedos.
XXI
Aquí
el día es un andamio sin orillas
donde los gatos conspiran,
irascibles,
contra las antenas.
Las azoteas vigilan,
sin credencial,
nadie se atreve a soñar
con el canto maternal de las ballenas.
IX
Miro desde el féretro
a las ventanas encogidas en su marco;
al ropero,
con las tripas afuera
pasearse enajenado,
a las sillas
que han ido a echarse en las esquinas,
a la mariposa que se arrancó las alas
y se lanzó al vacío.
Todos están aquí,
impenetrables.
Optaron por el silencio
igual que yo.
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