Zagreb, (EFE)
La premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú vaticinó hoy que la crisis económica producirá un cambio en el mundo y que la «solidaridad» sustituirá al actual modelo «antisocial, inhumano y egoísta».
Menchú participó en Maribor (Eslovenia), capital cultural de Europa 2012, en una mesa redonda con otros tres premios Nobel de la Paz: el Dalai Lama, el «banquero de los pobres» Mohamed Yunus y Lucka Kajfez Bogataj, premiada como miembro del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU.
En un debate titulado «Por qué necesitamos el diálogo y la solidaridad en la crisis global?» y transmitido por la televisión nacional eslovena, los participantes destacaron que el mundo necesita cambiar y que cada persona, especialmente los jóvenes, debe aportar algo en este proceso.
«Este sistema es egoísta, ya que lo importante es qué tengo yo», subrayó Menchú, luchadora guatemalteca por los derechos humanos, convencida de que la actual crisis es una oportunidad para el cambio.
Respecto a las profecías mayas sobre el fin del mundo en 2012, Menchú afirmó que «no se trata literalmente» de ello, «sino del comienzo de una nueva era». Según esta premio Nobel, «la crisis, que representa una decadencia global con tres crisis clave (la espiritual, la material o la decadencia del sistema y la social)», ha tocado fondo y para salir de la misma es necesaria una transformación global.
«La solidaridad debe convertirse en parte natural de la cultura humana», ya que «el sistema en el que vivimos es antisocial, inhumano y egoísta», opinó, para añadir que los problemas actuales deben resolverse a escala planetaria.
Según la experta en climatología eslovena Lucka Kajfez Bogataj, la crisis global ha de tener una respuesta también global, «en la que debe escucharse la voz de todos, no solo la de los grandes jugadores».
El líder espiritual tibetano Dalai Lama resaltó que el «primer paso hacia la paz es la paz interior» y que «los cambios son posibles solo con acción, no con pensamientos o deseos», por lo que se necesita «visión y acción».
Los cuatro coincidieron en que cada persona ha de hacer su aportación al cambio y que gran parte de los problemas del mundo se deben a una «crisis espiritual».
«Todos se esfuerzan por resolver la crisis financiera, el desempleo y otras crisis por separado, nadie contempla la situación global y ampliamente», argumentó el profesor y premio Nobel bangladeshí Yunus.
Yunus declaró que «no hay razón alguna para que alguien en el mundo deba quedarse sin empleo, ser pobre o pasar hambre» y aseguró que la base del problema yace en los fundamentos mismos del sistema económico actual.