Noé Leiva/AFP/EFE/AP/ELHERALDO.COM
El cadáver del periodista hondureño Alfredo Villatoro, secuestrado hace una semana, fue hallado el martes en la noche en las afueras de Tegucigalpa. Villatoro había sido vestido con un uniforme policial, y al parecer fue ejecutado de disparos en la cabeza, al estilo de los asesinatos mafiosos, de acuerdo con datos revelados por el portavoz de la Policía, Héctor Iván Mejía.
El fallecido vestía “pantalón y camisa (de la rama de la Policía Antimotines) Cobra (…) en este momento no podríamos dar ninguna hipótesis”, había informado Mejía el martes en la noche tras el hallazgo del cuerpo de Villatoro.
Mejía también expresó que el asesinato de Villatoro, de 47 años, es un mensaje “directo al Estado”, y aseguró que se investigará “quienes están detrás de este asesinato”. “La población debe prepararse porque está es una guerra sin cuartel (…) ninguna persona o estructura criminal que esté operando en el país está segura, también ellos se deben sentir inseguros”, enfatizó Mejía.
Por su parte, el jefe del Estado, Porfirio Lobo, quien se reunió con directores de noticias y dueños de medios de comunicación, ofreció una recompensa de más de 150,000 dólares por información que ayude a capturar a los asesinos.
El cardenal hondureño Oscar Andrés Rodríguez, lamentó ayer, en una entrevista a HRN desde El Vaticano, que los captores de Villatoro desoyeran el “clamor del pueblo hondureño” que pedían respeto por su vida.
“La voz que denunció a los corruptos, que se acercó a los más pobres y que luchó por las causas nobles partió a los brazos del Señor”, publicó ayer en su edición digital El Heraldo.
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“¿Cuál es el mensaje?”, se interrogó el diario La Tribuna en portada y añadió que “por la forma en que lo dejaron vestido, con un uniforme que utiliza la Policía Cobra y una pañoleta roja que le cubría el rostro, los comunicadores y la opinión pública se preguntan sobre los móviles”.

“No fue secuestro (extorsivo), ni hubo dinero, ¿qué fue entonces?”, cuestionó indignado por su parte el presidente del Colegio de Periodistas de Honduras, Juan Ramón Mairena, quien viene exigiendo a las autoridades que investiguen las dos decenas de homicidios de comunicadores en tres años, todos impunes hasta hoy.
Villatoro, padre de tres hijos, y quien conducía el noticiero radial Diario Matutino, que se difunde por HRN, una de las dos cadenas más importantes de Honduras, había sido plagiado al amanecer del miércoles 9 de mayo en la colonia Florencia, al este de Tegucigalpa, cuando se transportaba en su vehículo al abrir el noticiero.
En declaraciones al Canal 5 de la televisión local, el presidente Porfirio Lobo dijo que las investigaciones del caso están “muy avanzadas” según le comunicó el ministro de Seguridad, Pompeyo Bonilla. “Nadie está vacunado contra este tipo de cosas, nos puede suceder a cualquiera, es una lucha contra la delincuencia, pero hay que tener fe en Dios, hay que tener fortaleza para seguir adelante”, aseguró Lobo a la televisión local.
“Es un momento oscuro que pasa la sociedad hondureña, la cual se tiene que afrontar con serenidad y con la voluntad de decisión de sacar adelante las cosas”, dijo Bonilla.
La prensa local señaló que el periodista también era cercano al presidente Lobo. Villatoro era director de RHN radio y se presentó cada mañana a trabajar durante 20 años.
El presidente convocó ayer de emergencia al Consejo de Seguridad para analizar la situación. El martes, poco antes de descubrir el cadáver, Lobo había anunciado que el periodista estaba vivo. “Hay pruebas de que el periodista Alfredo Villatoro aún está con vida, pues sus captores hicieron llegar pruebas (vídeos) donde se observa al comunicador en buen estado de salud”, añadió Lobo.
Al ser secuestrado el comunicador, el jefe de la Policía capitalina Ramón Martínez había definido a los captores como “jóvenes pandilleros”, basándose en relato de testigos.
IMPUNIDAD
“Vemos con enorme preocupación que hay muy poca o casi nula investigación de los casos de la muerte de compañeros”, había dicho el presidente del Colegio de Periodistas, Juan Mairena hace pocos días.
Las autoridades “nos han hablado que hay cuatro casos investigados (de periodistas asesinados) pero no han sido judicializados y no hay nadie preso por eso. Nos dicen que han muerto no por el ejercicio profesional, sino por otras cosas, pero no dan pruebas”, agregó Mairena.
El anterior asesinato de periodistas ocurrió el 7 de mayo, cuando apareció ahorcado en una carretera de la periferia de Tegucigalpa el joven comunicador Erik Martínez, quien además era portavoz de grupos homosexuales y aspirante a diputado de izquierda.
La falta de investigaciones impide aseverar si los 20 homicidios están ligados al ejercicio de la profesión o si se inscriben en el marco de la violencia de 86 asesinatos anuales cada 100,000 habitantes, lo que hace a Honduras el país más violento del mundo.
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