El pueblo nicaragüense es trabajador, ama la libertad. ¿Qué nos pasa? Ortega roba elecciones, se hace el chancho con los reales del INE y nadie reacciona. Dice que invierte en educación, pero el analfabetismo es y será 65 por ciento. Dice que reduce la pobreza, pero ahuyenta la cooperación e inversión y el pueblo vive sin trabajo, emigrando a Costa Rica, pidiendo limosna, recogiendo remesas, usado como turba, viviendo en cuarterías miserables. Nicaragua queda y seguirá más pobre rápidamente muera o no Chávez en Venezuela.
¿Entonces por qué calla? Muy fácil. El tirano calienta el agua al suave, como cociendo arroz. Gana millones en publicidad. ¡Y porque esperamos que se unan los partidos de oposición! El pueblo solo apoyará una junta opositora en funciones, que es la alianza política que puede recuperar la institucionalidad, democracia y las libertades públicas en Nicaragua.
El pueblo, opuesto a Ortega y la destrucción de nuestro país, debe urgir a los partidos a formalizar la unión nacional opositora. Esta debe ser conformada por PLI, PLC, Renovador Sandinista, Resistencia Nacional, Conservador, otros movimientos políticos y sociedad civil. Una alianza que represente al pueblo con un liderazgo popular e inclusivo, que declare principios políticos democráticos y ejecute un Plan Nacional de resistencia, dejando fuera a Alemán, culpable de que Ortega esté en el poder. ¿Tenemos el liderazgo? ¿Dónde están? ¡Pónganse pues!
Los nicaragüenses queremos respaldar una junta opositora que sustituya al Gobierno y que esa junta de partidos organice la resistencia política y civil a la dictadura de Ortega hasta reinstaurar la Constitución. Ya se hizo en los noventa, pero primero Ortega aceptó la neutralidad del Consejo Supremo Electoral (CSE), estaba la presión de la Resistencia Nicaragüense (RN), la economía quebrada y dejaron las diferencias de lado. La UNO ganó a Ortega en forma arrasadora.
¿Para qué prestarse a elecciones donde deciden el resultado? Nos prestamos a sus trucos. Rivas y otros esbirros rebosan de lujos. Ya es hora de decirle al dictador que no vamos a jugar su juego, y menos con esa clase de consejo electoral. Si los partidos y movimientos de oposición siguen legitimando esta dictadura fascista, el tirano, que estaría feliz que Nicaragua quede como su modelo de desarrollo, Cuba, seguirá su ruta hasta controlar las alcaldías y concejos municipales de Nicaragua. No debemos darle más tiempo a este dictador, que al igual que se refugió en su inmunidad parlamentaria ante las acusaciones de abusos de su propia hija, se refugia ahora en un CSE ilegal. Si tan popular es, que salga de su refugio, ¡deje los buses para todos y juegue limpio a ver!
La oposición no se ve porque el pueblo no ve unión ni liderazgo, negocian con el tirano cada quien por su lado dándole tiempo. Tampoco se puede una guerra civil, porque repartió favores a los militares. Obama no es Reagan. Somos nosotros los que debemos avanzar hacia una Unión Nacional Opositora (UNO) que organice al pueblo en resistencia civil en las mismas alcaldías opositoras.
La UNO debe presentarse a elecciones libres, y no debe deshacerse hasta reformar la Constitución, hasta que los mismos partidos sean exigidos por ley a realizar elecciones primarias libres, hasta que las instituciones como el poder judicial y muchas otras queden reformadas. La UNO debe vigilar estos procesos hasta que Nicaragua sea una República Institucional y no se pueda repetir nuestra lamentable historia de tiranos y caudillos, que lo único que dejan es mayor pobreza.
El autor es ingeniero.
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