Aniversario del asesinato de Evans Ponce
El próximo domingo 13 de mayo del año en curso se cumple un año del asesinato por seis jóvenes menores de edad al estudiante universitario Evans Omar Ponce.
Los asesinos, sabiéndose amparados por el Código de la Niñez y la Adolescencia, pretendían salir libres al día siguiente, sin embargo mediante presión de la comunidad universitaria que pedía la condena de los seis asesinos y la reforma al Código de la Niñez, estos fueron condenados a seis años de prisión.
Este Código puede ser bueno siempre que se excluyan delitos graves como: secuestro, extorsión, robo con intimidación, asociación para delinquir, homicidio, asesinato, parricidio, tan solo para enumerar algunos delitos que por su trascendencia no se me ocurre que sean propios de adolescentes y menos, de niños.
Tal como está el Código, parece una incubadora de la delincuencia juvenil ya que permite la práctica del delito sin riesgo del castigo o bien un castigo leve como es el caso de seis años de prisión por un asesinato, también permite el secretismo de las investigaciones realizadas tanto por la Policía como del Ministerio Público. La sociedad no es informada ni conoce el alcance de las investigaciones realizadas ni los móviles que llevaron a la realización del delito.
Los estudiantes de la Facultad de Arquitectura y los familiares del joven Evans organizaron marchas y recogieron más de cincuenta mil firmas de la ciudadanía en general para entregarlas a la Asamblea Nacional con la esperanza que la voluntad expresada hiciera eco en la conciencia de los padres de la patria y atendieran la solicitud.
Pero ¿a quién se debe culpar por los crímenes efectuados por menores de edad después del caso ya citado? Otro de los casos es el ocurrido el pasado mes de marzo en el departamento de Estelí, que dejó un saldo de cinco fallecidos, en cuenta dos miembros de la Policía Nacional.
Señores diputados busquen cómo evitar a la ciudadanía nicaragüense la amenaza que representa la vigencia de este Código, y si no pueden eliminarlo al menos busquen cómo adecuarlo para que no sirva de instrumento de apoyo a los transgresores, busquen cómo cerrar los espacios que actualmente estimulan a los menores a delinquir.
En el asesinato de Evans Ponce pudo haber varios móviles que debido al bendito Código de menores de edad no son debidamente investigados, porque es la fecha y no creo que el móvil solo haya sido el robar un celular. Los asesinos llegaron a matar.
César Orozco
Empobrecimiento del idioma
Con frecuencia se escucha en los mercados, en paradas y dentro de buses, así como por distintas calles que se transitan, una expresión que está llena de certeza: “se han perdido los valores”, pero casi no se oye decir que hemos venido perdiendo también nuestra soltura para expresarnos, ya sea en forma oral o escrita sobre ideas, conceptos, argumentos, y hasta de algo tan simple, el explicar con claridad cómo ocurrió un accidente no es necesario dar ejemplos, los tenemos a diario en las noticias, específicamente las que son presentadas por medios televisivos.
Sorprende que un destacado profesor de español afirme que nuestro idioma se enriquece porque la gente inventa cada día nuevas palabras lo que sucede más bien es que esas nuevas palabras son resultado de sustituir a las de verdadero significado que son desconocidas por no tener el hábito de la lectura o por no tomarse la molestia de consultar al diccionario en consecuencia estamos empobreciendo nuestro idioma por el uso de palabras malformadas que dañan su pureza pareciera lo más fácil adjudicar lo anterior a personas con poca educación, sin embargo no se escapan otras con mayor nivel académico.
Por otro lado, quienes creen que por moda se han entregado a la tarea por deformar nuestro idioma en sus “comunicaciones” por celular, según parece no tienen la menor idea de lo dañino de ese entretenimiento que les está alejando y aislando de oportunidades que requieren una correcta dicción.
Como decía un defensor de nuestro idioma, la lengua de Darío y Cervantes es rica en recursos y florida, es nuestra obligación y además debería ser preocupación el esforzarnos por saber utilizarlo desde este momento.
Miguel Altamirano
Triste realidad política
Actualmente la oposición está valorando si participa o no en la próxima parodia electoral que está tramando el orteguismo con sus secuaces del Consejo Supremo Electoral (CSE); esto ha dado lugar a múltiples conjeturas dividiendo incluso a algunos miembros de la Alianza PLI, entre quienes opinan que sí deben participar y otros que no.
Pero más que el afán de participar o no se devela una actitud cobarde y acomodaticia por parte de la llamada oposición, optando por la vía menos penosa de la negociación y la participación zancuda en los eventos electorales, tales como las próximas elecciones municipales.
Debemos estar claros que mientras Daniel Ortega no vea amenazas políticas o económicas a su actual régimen, no hará ninguna concesión; la participación del PLI en las próximas elecciones estaría legitimando, ya no al ilegal presidente, sino también a los magistrados de facto del CSE, al someterse a las reglas del juego que ellos mismos denuncian como fraudulentas y delincuenciales.
Lo que sí se aprecia desde lejos es la ausencia de una beligerancia republicana para defender la democracia de parte de la clase política e intelectual, y para eso no se necesita ninguna personería jurídica, el actual régimen cerró toda opción democrática en este país, por lo tanto la lucha por recuperar la democracia será dura y es a esto a lo que se le teme, no queremos perder nuestros privilegios y si a esto le agregamos un pueblo indiferente, apático, que su juventud se enardece solamente cuando juega el Barcelona y el Real Madrid, ajeno totalmente a las alzas de combustible y de la canasta básica, al desempleo galopante y a esa mentalidad del “gallo pinto” (resolver el hoy y el mañana Dios proveerá), que nos impide ser un pueblo con un mejor futuro.
“Pero cuando las cosas se ponen de tal modo que empieza a creer la gente que es preciso hacer algo, los espíritus débiles acaban por formar una especie de religión del “no hacer nada”, muy piadosa y superior, y se someten a las persecuciones y a la voluntad de Dios”. H.G. Wells.
Pavel Molina Cruz
Invasión extraterrestre, crisis y control
Han pasado años desde que Ronald Reagan afirmó ante la ONU algo tan sorprendente como que solo una amenaza extraterrestre traería la paz y la unión de las naciones.
Von Braun, el gran genio de la NASA, ya advirtió que los gobiernos y el entramado armamentístico para aumentar el control poblacional tendrían que ir inventando diferentes amenazas: la amenaza rusa primero, la del terrorismo y de las armas biológicas y de destrucción masiva, la amenaza de asteroides y meteoritos (ya llevadas a cabo, esta última por Obama en 2010) y finalmente, según palabras de Von Braun: “La última carta será una falsa invasión alienígena”. Recientemente en el programa de CNN: “Global Public Square”, Paul Krugman, premio Nobel de Economía apeló a una invasión alienígena en EE. UU. para solucionar la crisis y reactivar la economía. Cada vez son más frecuentes las series y películas que nos condicionan a aceptar una invasión extraterrestre. Por ejemplo Discovery Channel ha estrenado: Alien Invasion: ¿estamos listos? También científicos como Hawking o Michio Kaku hablan sobre ello.
Todo parece orquestado para que triunfe el llamado proyecto Blue Beam, destinado a representar ante un mundo atónito este tipo de invasión con el fin de aunar las naciones ante un “falso” enemigo común y establecer el tiránico Nuevo Orden Mundial.
Eva Catalán. Asunción. Paraguay
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