Eduardo Araica

Es un músico que no se sale de la atmósfera donde está puesta —vital e inamovible— la guitarra clásica. Desde la cumbre de su clavijero donde están las nubes de su cielo es un peregrino que pasa por las escalas hasta llegar a la tabla armónica y hace amores con la boca del sonido.

Joaquín Absalón Pastora 

Crítico

Es un músico que no se sale de la atmósfera donde está puesta —vital e inamovible— la guitarra clásica. Desde la cumbre de su clavijero donde están las nubes de su cielo es un peregrino que pasa por las escalas hasta llegar a la tabla armónica y hace amores con la boca del sonido.

En su CD: Eternamente en homenaje a Salvador Cardenal, abre y cierra las cortinas del tablado. Exhibe La Apassionata , el poema solazándose con los encantos de la soledad reflexiva, El Passacaglia en compás ternario y tiempo moderado, La Chaconna donde desde la modernidad toca el pulso de las pistas antiguas, perseverante el bajo obstinado.

Suya es Indecisión , pieza que invita a la meditación. Con justa y equilibrada inclusión merece estar en las frecuencias de la radiodifusión, atosigadas de antimúsica. Su ritmo leve y la intensidad persuasiva de su sentimiento recuerda el molde de Smetana. Tersa es ahí la membrana de una teoría que no resuelve. Es la inducción en música hacia la melancolía y su parentela anímica

Eduardo Araica le pone aires modernos a Eric Satie, el bohemio francés de la Gymnópedies . Lo hace sin desvirtuarlo. Danza con él en arreglos que lo refrescan. Ser clásico ¿no es acaso llenarse de la luz de un sol renovado? Por serlo permanece fiel al alma de la eufonía rota por la técnica de los guitarreros contemporáneos.

Parla frente a la naturaleza con el color sincopado de las flores. Música quejumbrosa con la parsimonia de un adagio propio, reverente con la medida. La producción de este joven intérprete y autor nicaragüense difícilmente se ve menoscabada por la precipitación. Obedece a un trabajo demorado por el ensayo y el afán de ser leal con la consonancia y por lo tanto con los atributos de la música verdadera.

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COMENTARIOS

  1. Leyla Torres
    Hace 14 años

    Honor a quien honor merece, Felicidades Eduardo, eres y te perpetuas como un Orgullo de la Musica y el arte Nicaraguenses, tus dedos y tu sensibilidad hacen la magia fecunda que multiplica tus dones de artista como Poeta y Musico. Cuando te escucho cierro los ojos porque percibo los ecos de tu guitarra en un idioma que solo el alma puede descifrar. Felicidades y gracias por tu amistad.

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