Arlen Cerda y César Úbeda
Según el político, “si Ortega considera que con su proyecto de reformas está satisfaciendo los requerimientos de credibilidad en el sistema electoral, sin que haya cambios creíbles en las autoridades electorales, se equivoca”.
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Miembros de la Alianza PLI, principal coalición opositora en el país, tienen posiciones encontradas sobre la participación en las próximas elecciones municipales, convocadas por los magistrados de facto del Consejo Supremo Electoral el pasado 26 de abril.
El excandidato a vicepresidente de la Alianza PLI en las elecciones nacionales del 2011, Edmundo Jarquín Calderón, rechazó la convocatoria y propuestas de reforma electoral hechas la semana pasada, en su programa de radio El pulso de la semana.
Jarquín destacó que el problema con las próximas elecciones no solo es jurídico, sino también de falta de credibilidad en el tribunal electoral.
Según Jarquín, “no es por casualidad” que entre las recomendaciones que emitió la misión de observación electoral de la Unión Europea, “después del desastre de las recientes elecciones de noviembre del 2011”, se indicara que lo esencial es “un CSE comprometido con los principios de neutralidad, transparencia, independencia y sujeción a la ley”.
El diputado de la Alianza PLI ante el Parlamento Centroamericano, Mauricio Díaz, coincide con Jarquín en que lo esencial “es cambiar a los actuales magistrados fácticos que no representan ninguna carta de credibilidad para las próximas elecciones municipales”.
Sin embargo, mientras Jarquín considera que bajo esas condiciones no vale la pena participar en las elecciones municipales, Díaz cree que la oposición política “debe participar” en las elecciones.
“No nos quedará más alternativa… Ir a estas elecciones con esos mismos magistrados usurpadores será como tragarse un sapo, pero si no queremos perder los pocos espacios libertarios que aún quedan, no quedará más opción”, opinó Díaz.
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