Cartas al Director

De “proletarios” a empresarios

Es necesario vivir en el tiempo, para conocer mejor la historia y sacar de esta última las conclusiones que se derivan. Solamente de esa forma podemos dar nuestras propias opiniones que todo caso se vuelven oportunas, es decir que recogen la vigencia dentro de la realidad a presentarse.

Para nadie es un secreto que el matrimonio presidencial Ortega-Murillo, y la cúpula que les rodea, han llegado a ser portentosos empresarios. Cuando asaltaron el poder el 19 de julio de 1979, llegaron a este último sumidos en la pobreza, ufanándose de ser “proletarios” con el indudable afán, una vez asumiendo el mando, de que la población rural les creyera semejante falsedad.

La pareja Ortega-Murillo, deben recordar que ellos jamás han sido “proletarios”, pues Daniel Ortega, en la época floreciente de su adolescencia, y de su juventud le satisfacía la vida cómoda cuando cursaba sus estudios en el colegio privado La Salle, donde únicamente se formaban personas con ciertas capacidad económica, para que venga hoy en día a querer mostrar una “humildad” que nunca la ha tenido, mucho menos que la haya sentido.

Engañar, a veces resulta fácil, pero nadie está dotado de ingenuidades para dejarse llevar por la audacia de otros. La vida cómoda ha sido, y sigue siendo el escudo de Ortega, y ahora que tiene el poder pleno en sus manos simplemente ratifica su obsesión por las cosas que generan opulencias.

Los Ortega-Murillo son un binomio de formidables empresarios que a lo mejor compiten con el Grupo Pellas de Nicaragua, o se aproximan a ellos, o ya los superaron, en una forma tal, que deja asombrado al pueblo que ya no aguanta el virus latente de la endiosada dictadura que ha resultado mucho peor que la de los tres Somoza juntos. Al menos, los Somoza fueron sinceros en presentarse como lo que eran; nunca fingieron una doble personalidad en cuanto al hecho de mostrar otra imagen. Nacieron, y se crearon en el poder porque ese fue el denominante de ellos, independientemente de las cosas malas por las cuales incurrieron en 45 años de gobierno. Es cierto que implantaron una dinastía, y una dictadura, pero tuvieron que ocupar esa cantidad de años para amasar la fortuna, en cambio, la pareja Ortega-Murillo, en poco tiempo han percibido un kilométrico capital que puede igualarse con los grandes potentados de otros lugares.

¿Podrán seguir denominándose “proletarios”, o “revolucionarios”, si son dueños de ocho medios de comunicación entre radios, y empresas televisivas, una cadena de hoteles, acciones en Unión Fenosa, fincas ganaderas, acciones en tiendas electrodomésticas y otros diversos y florecientes negocios? Detrás de estos fabulosos negocios están sus testaferros que asumiendo una falsa representación, aparecen como dueños para “despistar” como se dice en buen idioma a la población.

Hugo Ramón García, periodista de Somoto

 

Diálogo de consenso

Sobre el posible diálogo Montealegre-Ortega es un caso considerado de suma delicadeza, por su posible resultado: pérdida total de la confianza que tenemos en el máximo líder de la Alianza PLI. Antes de ese diálogo la Alianza debe asegurarse un contacto consensuado con cada organización independiente que se encuentra en cualquier lugar de Nicaragua y que en resumen representa el sentir de la mayoría de los nicaragüenses.

Sola la Alianza se expone al fracaso, consensuada iría fortalecida. Y ni sigan martilleando los señores de la Alianza solo porque podrían hacernos pensar que se sienten débiles y buscan notoriedad relacionándose con el que aparece fuerte. Pido a gritos ese consenso primordial con la mayoría pensante de los nicaragüenses antes de un posible disparate que sería dialogar solos.

Luis Rodríguez Calderón

 

Las Vegas en Europa

Las Vegas se instalarán en España de la mano del magnate Sheldon Adelson —propietario de la mayoría de casinos de Las Vegas— ante la perspectiva de la creación de miles de empleos, plazas hoteleras o campos de golf. Pero un estudio profundo muestra las repercusiones de este tipo de complejos lúdicos. Por ejemplo: El estado de Nevada, donde se encuentra Las Vegas, destaca por tener las mayores tasas de desempleo, de ejecuciones hipotecarias y de criminalidad de Estados Unidos.

   El informe de la (NGISC: National Gambling Impact Study Commission) destacaba que la posibilidad de convertirse en un ludópata aumentaba en más de un 75 por ciento, si se vivía a menos de diez millas de uno de estos casinos gigantes, o que el porcentaje de los que han sido arrestados alguna vez aumenta según su mayor relación con el juego.

También los costes sociales se incrementan: los ludópatas consumen drogas, pierden sus trabajos, sufren episodios depresivos o trastornos maníacos y se divorcian, en tasas muy superiores a los no jugadores.

Además, un 20 por ciento de estos adictos se suicida. ¿Vale la pena crear empleo a costa de fomentar el vicio, que en cualquiera de sus formas, degrada al hombre y lo destruye?

¿O es que la única vara de medir válida es la del dinero?

Phillip Montalbán, Barcelona, España

 

Mitos sobre la violencia masculina

Están muy de moda los rótulos alusivos a la violencia masculina contra la mujer en calles, carreteras y en cualquier lugar público con la frase: “No estoy sola, de tu violencia voy a defenderme”. Ante este bombardeo publicitario contra los hombres violentos, deseo hacer algunas reflexiones basado en lo que es el lado oculto de la masculinidad. En primer lugar: Definimos como género a un conjunto de rasgos asignado a hombres y mujeres en una sociedad y que son adquiridos en el proceso de socialización. Son las responsabilidades, pautas de comportamiento, valores gustos y limitaciones actividades y expectativa, que la cultura asigna en forma diferenciada a hombres y mujeres. La sexualidad masculina está centrada en el poder y materializada en los genitales. La relación entre sexualidad y violencia es estrecha. El ejercicio del poder en el hombre no se da solamente en la familia, sino que se legítima socialmente.

El poder simbólico, el concreto, el psicológico que tienen los hombres deriva de la posición de superioridad sobre las mujeres, dentro y fuera de la familia.

La violencia en el hogar tiene como objetivo tener a la pareja bajo control para obtener beneficios, como una forma de imponer la esclavitud a una persona para que sirva a otra. (R. Ramírez 1993).

Existen mitos sobre los hombres que golpean a sus parejas entre ellos citaré algunos: 1) Los hombres que golpean a sus parejas son violentos en todas las relaciones, 2) Estos hombres no son exitosos, 3) El alcohol es el responsable de su violencia, 4) Tienen personalidades psicopáticas, 5) Son pobres, 6) Tienen nivel educativo bajo, 7) Son impulsivos y 8) Su autoestima es baja.

La realidad es que estos hombres son de todas las clases sociales, niveles de educación, grado de éxitos o incompetencia, sobrios o no, y el abuso claramente premeditado.

Ahora viene la otra cara de la moneda que es el tipo de hombres que no piensan ni practican este tipo de comportamientos, aquellos principalmente que demuestras las siguientes características:

Inteligente, trabajador, emprendedor, exitoso, tierno, comunicativo, hogareño y protector.

Cuando las sociedades y organismos se encarguen de promover la rehabilitación terapéutica para hombres agresivos y el buen trato a la niñez entonces empezaremos a mejorar nuestra cultura.

Noel Cruz Barrientos, Pedagogo

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