La presidente Laura Chinchilla pidió ayer “una tregua” a diferentes actores sociales para que la dejen gobernar la segunda mitad de su mandato, dos años que se inician el 8 de mayo, según una entrevista publicada ayer en La Nación. Chinchilla cumple su segundo año de gobierno con una espectacular caída de popularidad y sin haber logrado la aprobación de una reforma tributaria. Espera cumplir con sus promesas sobre seguridad ciudadana, la creación de centros de atención de niños y ancianos y el desarrollo de infraestructura pública.
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