Por: Ledia Gutiérrez/Psicóloga Clínica
La adolescencia es un período de la vida en la que la confusión es un aspecto dominante. Los cambios que vive el adolescente llegan sin previo aviso y ha de integrarlos todos en su vida y entorno, que va experimentando también ciertos cambios para adaptarse al joven que está creciendo.
Es el momento de los primeros cambios: físicos, de relaciones, de gustos y preferencias; en definitiva, de ruptura con el mundo infantil y entrada en una nueva etapa de la vida, que no todos los jóvenes viven de la misma manera.
Hay adolescentes que hacen la transición sin problemas. Esto es posible que se deba a que todo el sistema en el que está inmerso el joven (padres y otros familiares, amigos, profesores, instituciones…) va evolucionando con fluidez, así la adaptación no es costosa.
Sin embargo, hay otros jóvenes que no consiguen que esta etapa sea transitoria y llevadera, sino que experimentan grandes dificultades. Estas vivencias pueden hacer la vida muy difícil tanto para él como para su entorno.
El papel de los padres es crucial y son realmente ellos los que deben buscar al especialista cuando tienen dificultades para ayudar a los hijos. Es más útil hacer una consulta a tiempo que esperar a que la relación entre padres e hijos se deteriore de tal manera que no se pueda intervenir más adelante.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 B