El PRI mantiene ventaja por presidencia mexicana

Con las mangas de camisa recogidas, actitud enérgica e impecable sonrisa de publicidad, Enrique Peña Nieto -favorito en los sondeos para la presidencial mexicana el 1 de julio- saluda a una simpatizante que le grita: "¡Ya ganamos!" en Nezahualcoyotl, populosa ciudad del estado de México.

Por Henry Orrego

MÉXICO/AFP

Con las mangas de camisa recogidas, actitud enérgica e impecable sonrisa de publicidad, Enrique Peña Nieto -favorito en los sondeos para la presidencial mexicana el 1 de julio- saluda a una simpatizante que le grita: «¡Ya ganamos!» en Nezahualcoyotl, populosa ciudad del estado de México.

«Todavía no, señora, hay que trabajar mucho», le responde alguien dentro del séquito de colaboradores del candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que tras 12 años parece encaminarse a regresar a la presidencia, que perdió en 2000 tras más de siete décadas de gobiernos hegemónicos.

Como si fuera una estrella de televisión o fútbol, este abogado de 45 años, hizo una entrada triunfal por un pasillo central abierto bajo las carpas instaladas en las afueras del estadio Neza para proteger del sol a unos 30.000 asistentes a un mitin el sábado. Lo acompaña su esposa, Angélica Rivero, una actriz de telenovelas tan popular o más que él.

A un mes de campaña, las encuestas siguen mostrando al PRI al frente, mientras el gobernante partido Acción Nacional -que tuvo que replantear rápidamente su estrategia tras una primera semana de yerros de organización- disputa el segundo lugar con la izquierda.

La encuesta de la firma Consulta Mitofsky, realizada entre el 20 y 22 de abril, muestra a Peña Nieto con 40% de la preferencia electoral; a la ex ministra del PAN Josefina Vázquez Mota con 21.05% y al ex alcalde capitalinao Andrés Manuel López Obrador del PRD de izquierda con 18%.

Un 20% de los electores aún no se pronuncia y un 0,5% votará a Gabriel Quadri del partido del magisterio Nueva Alianza.

«La brecha está abierta, nuestra campaña se ha fortalecido y los demás aspirantes no terminan por consolidarse o crecer», dice a periodistas Luis Videgaray, coordinador de la campaña de Peña Nieto y quien lo sigue en todos sus actos públicos.

Vidagaray atribuye al desespero y ansiedad de los contrincantes el inicio de una campaña de agravios «que los lleva a ataques y denostaciones, que no es lo que nosotros vamos a hacer».

«Lamentablemente la campaña no ha girado sobre los graves problemas como el narcotráfico (que deja 50.000 muertos desde fines de 2006) o la pobreza (que aqueja a casi la mitad de la población), sino sobre temas cosméticos», señala por su parte Carlos Gallegos, investigador de análisis coyuntural en la estatal Universidad Autónoma Nacional de México.

El PAN ha centrado los espacios de publicidad gratuitos en televisión en mostrar que Peña Nieto incumplió cientos de promesas que firmó cuando fue gobernador del Estado de México, la mancha urbana que rodea a la capital y donde viven 15 millones de personas.

Los anuncios muestran carreteras, puentes y otras obras sin construir, pero que el ahora candidato del PRI dijo haber terminado. Justamente en Nezahualcoyotl, una ciudad dormitorio de 1,1 millones de habitantes dentro del Estado de México (centro), Peña Nieto dijo que no se referirá a esas recriminaciones.

«La gente no quiere ver a los políticos dándose cubetazos, sino trabajando», se justificó. «No queremos campañas de lodo, agravios o agresiones, sino que demuestren el compromiso con los problemas», añadió luego en su discurso en medio de aplausos.

En su campaña por la presidencia Peña Nieto sigue la misma estrategia que le valió gobernar el estado de México: firmar en cada lugar un compromiso por escrito, cuyo cumplimiento luego certifica ante un notario.

En Nezahualcoyotl, habitada por obreros y trabajadores, Peña Nieto firmó el compromiso de crear un seguro de desempleo y otro para reforzar la canalización del río de los Remedios, que cruza la capital mexicana hacia las ciudades vecinas y frecuentemente se desborda anegando viviendas humildes.

«Yo si le creo que cumple, es un hombre que atiende, que escucha y después te resuelve», dice Patricia Encizo, una ama de casa de 46 años que salió a las nueve de la mañana junto a otras 50 personas para asistir al mitin.

«Nos recogieron temprano, nos dieron un aventón (transporte) y aquí comemos algo mientras esperamos», dice feliz, tras haberle dado la mano al político.

Política México PRI archivo

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