Es difícil no sentirse atraído por el boxeo elegante, pegada contundente y defensa hermética de Román “Chocolatito” González, quien hoy expondrá su corona minimosca de la AMB, ante el mexicano Ramón “Príncipe” García, en Pomona, California.
Pero Román no solo ha sido talento. Es carismático y sencillo. Además, produce resultados. Su récord perfecto de 31-0, con 26 nocauts, es un consistente argumento en la sólida trayectoria que este nica va construyendo, mientras obliga a reacomodos históricos.
Boxísticamente, González es lo mejor que ha tenido nuestro país, desde los días en los que Alexis Argüello pulverizaba oponentes, aunque Román, todavía no tenga la estatura ni el historial que a base de bravura y boxeo preciso, llegó a construirse Rosendo Álvarez.
Es decir, el dominio técnico de Román, sus combinaciones con golpes rectos y ascendentes, y su desplazamiento sobre el ring, ha sido siempre el de un boxeador maduro a pesar de su edad. Y siempre nos queda la sensación, que aún no desarrolla todo su potencial.
Ahora, Rosendo con lo que tuvo en cuanto a talento, que fue también admirable, forjó una carrera respetable y se midió a los mejores de su época, aspecto por el que todavía aventaja a González, quien no obstante, dispone del tiempo y recursos para seguir creciendo.
Argüello está en otro nivel. Arriba del pedestal. Y es el patrón por el que se han de medir a todos los boxeadores de todas las épocas en el país. Ah claro, los que le siguen son Álvarez y Román, con la ventaja de que este aún puede fortalecer su legado sobre la tarima.
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