Mujeres van por la comida

Catalina Velásquez es campesina. No tiene propiedades ni mucho dinero para comer, entonces alquila tierras. Cada tres meses invierte 7,500 córdobas para ganarse mil.

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El 40 por ciento de las mujeres socias de la Federación Agropecuaria de Cooperativas de Mujeres Productoras del Campo de Nicaragua (Femuprocan) son madres solteras.

Para Matilde Rocha, vicepresidente de Femuprocan, las enfermedades ligadas a la pobreza se dan primordialmente en el campo, debido a las limitaciones económicas y pobreza extrema.

Las enfermedades respiratorias y diarreicas son las que más azotan a la población rural del país. Al respecto Rocha ve una voluntad política del Gobierno para erradicar estos males a través de las jornadas de vacunación.

Sin embargo, no todo está resuelto. Según Matilde Rocha se necesita mayor atención y mayores recursos, pues todavía persisten “enfermedades y necesidades que no han sido resueltas”.

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Por Wilder Pérez R. y José Denis Cruz.

Catalina Velásquez es campesina. No tiene propiedades ni mucho dinero para comer, entonces alquila tierras. Cada tres meses invierte 7,500 córdobas para ganarse mil.

La señora gana cuatro mil córdobas al año. Tendría que trabajar dos años para ganar lo mismo que un diputado recibe en un mes.

La historia de Catalina la ubica dentro del 32 por ciento de la población extremadamente pobre de Nicaragua, que se traduce en que 558 mil mujeres nicaragüenses sufran hambre.

A pesar de esto, uno de cada tres jefes de hogar en Nicaragua son mujeres, pero estas solo son dueñas del 20 por ciento de las propiedades. Por eso Catalina tiene que pagar seis mil córdobas por arrendar tres manzanas de tierra y gastar 1,500 solo en abono.

La esperanza que tienen estas mujeres para enfrentar los problemas de alimentación es sumarse a la campaña internacional “Crece”, lanzada esta semana en más de 45 países del mundo.

Oxfam, la organización internacional que trabaja por el desarrollo, definió la campaña de una forma simple: “Mesa para nueve mil millones”, es decir, que haya suficiente comida para todo el mundo en el año 2050.

Según el organismo, uno de cada siete habitantes del mundo sufre hambre, no por falta de comida, sino por intereses comerciales.

Jaime Atienza, encargado de la campaña, explicó que, debido a que todos los intentos de cambiar la situación han fallado, la idea ahora será aprovechar el poder bajo el “trono” de las mujeres, para promover el cambio.

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