Doble dosis de madurez

Lástima que estas cosas no pasen más seguido. Esta semana es especial. Dos películas de primer nivel dominan la cartelera.

Por Moisés Martínez

Lástima que estas cosas no pasen más seguido. Esta semana es especial. Dos películas de primer nivel dominan la cartelera.

Vamos con la gran ganadora, injusto desde mi punto de vista. El Artista , galardonada con el Óscar a la mejor película del 2012. Casi estrenada clandestinamente, pero en suficientes salas para no perdérsela. Una arriesgada y valiente apuesta para relatar el drama real y duro de aquellas estrellas del cine mudo que de repente vieron hundirse sus carreras con la llegada del cine sonoro. Filmada precisamente en formato mudo, la película, más que rescatar el Hollywood de antaño, es una mirada a la lucha por trascender en un arte el cual se creía tener bajo control.

Las restricciones de espacio no me permiten ahondar mas en El Artista porque tengo que darle unas líneas a la que a mi juicio era la verdadera ganadora del Óscar: Los Descendientes . Un historia común y corriente que puede pasarle a cualquiera. Espléndida como pocas películas, más que actores, pareciera que estamos viendo a nuestros parientes, amigos o vecinos. Nunca el drama humano de cada día había sido retratado con tanta sencillez. Tristeza, dolor, retos y alegrías son expuestos por medio de las desventuras de una familia, que a ratos nos hará acordarnos de la nuestra. Era la mejor película. Pero no se pierda ninguna.

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