CUBA OTRA VEZ
El conventillo de provectos, que mantienen firmemente en sus manos el destino de Cuba desde hace más de medio siglo, ininterrumpidamente proclaman a los cuatro vientos las maravillas que su gestión política ha dado a luz, y los panegiristas del extranjero, de ideas afines al totalitarismo cubano pregonan también con frenesí las presuntas conquistas de la revolución.
Para los observadores críticos, sin embargo, estos globos multicolores y fantásticos relatos no pueden ocultar la situación real de Cuba, atestada por sobrias cifras. Los números prueban que la historia de la revolución cubana, lejos de moverse en un mar de felicidad y abundancia, es la historia de la medicidad. A lo largo de estas décadas la gloriosa revolución ha podido sobrevivir merced a la constante ayuda recibida del extranjero. Cuba tiene el privilegio de ocupar el primer puesto, entre todos los países del mundo, en relación a la magnitud de la ayuda recibida del extranjero.
El mayor caudal de fondos y de bienes procedía de la Unión Soviética y de los países del difunto Bloque Oriental (créditos para la adquisición de productos en la URSS y demás países comunistas, construcción de fábricas, suministro de acero, petróleo, trigo, etc.). Pero también los países del mundo libre concedieron a Cuba abultados créditos que no han sido restituidos. Cuba suspendió el pago de casi la totalidad de su deuda externa en 1986. La última tabla de salvación de su agobiada existencia fue la aparición del desequilibrado comandante Chávez.
Y lo peor del caso es que no se percibe ningún rayo de luz en el ensombrecido horizonte económico de este país, porque los Castro persisten en su rechazo de la propiedad privada y en su devoción por la economía planificada por el Estado. Seguramente no tanto por razones ideológicas (porque hasta los ciegos ven que son absolutamente inviables), sino porque el sistema les asegura el despreocupado goce de sus privilegios y de sus fabulosas fortunas. En efecto es sabido que las empresas que más pingües beneficios arrojan se hallan en manos de la familia, de los jefes militares y de la alta burocracia del partido. Para todos ellos socialismo significa vida opulenta, tumbados a la bartola.
Esta situación ilumina el verdadero sentido del lema de la revolución cubana: socialismo o muerte. Socialismo, por supuesto, porque con ello se asegura la perpetuación de sus depredaciones.
José Leopoldo Decamilli.
Berlín
ARCHIPIÉLAGO DE SAN ANDRÉS
Como es de conocimiento público, el derecho que reclama la República de Argentina sobre las Malvinas y la mayoría de países latinoamericanos han respaldado a ciento por ciento la posición de Kirchner contra el imperio británico.
Pero yo me pregunto: ¿por qué apoyamos a una República de Argentina de la cual no hemos tenido nunca ningún tipo de respaldo? ¿Será porque como país no hemos externado en todos los foros internacionales que necesitamos respaldo para que se nos regrese el archipiélago de San Andrés, que por el expansionismo de Colombia y la intervención gringa se nos quitó lo que era nuestro?
Alexis Vega.
Jinotepe, Carazo
LEY NATURAL
Reconozco que me he alegrado mucho con la resolución que ha tomado la mayoría de los diputados de la Asamblea Nacional (AN), en relación con el Código de la Familia, al sancionar que una familia está compuesta por una madre (sexo femenino), un padre (sexo masculino) y sus hijos. Por supuesto que, ampliando los diferentes escenarios que vemos en cualquier sociedad, a esa familia pueden agregarse los abuelitos, tíos, primos, empleados de hace muchos años… Pero, el meollo de la familia será siempre el mismo: hombre y mujer que, como fruto natural de su entrega mutua, procrean hijos.
¿Que hay mucha gente que piensa distinto?, pues sí. ¿Y… qué? ¿Va esto a cambiar lo establecido por la naturaleza? Hasta el día de hoy, en este siglo XXI, ¿quién ha podido cambiar las raíces de la Ley Natural? Una cosa es ir “en contra” de la Ley Natural y otra es “conseguir a la fuerza” que esta se desnaturalice solo porque algunas mentes humanas quieren torcerla, a su conveniencia o complejo, diría yo. Jamás (nunca estará mejor empleada esta palabra) podrán desviar lo establecido por el Creador, pues Él es quien ha diseñado la naturaleza tal cual es.
Para las personas que defienden y quieren llamar matrimonio a una relación íntima del mismo sexo, quiero comunicarles que siento mucha lástima por ellos. Desde muy temprana edad aprendí que, para comprender a fondo a las personas, debía separar (racionalmente) la persona de su conducta. Más tarde en mi vida, este concepto fue fortalecido por mis estudios filosóficos. A la persona la respeto por el hecho de ser persona. Sin embargo, no puedo estar de acuerdo con su conducta pues esta lesiona los principios más fundamentales de la existencia natural (y en nuestro caso: humana).
Ronda con insistencia en mi inteligencia la siguiente pregunta: ¿por qué tienen tanto afán de que las uniones ¡contra natura! sean legalizadas y reconocidas por la sociedad civil?… después de mucha reflexión he llegado a la siguiente conclusión: puede ser que haya un complejo en su psicología… solo ellos y ellas lo pueden descifrar con ayuda profesional.
Annabelle Sánchez
TARJETAS DE CRÉDITO
Desde hace unos 25 años comencé como todo un buen financiero a utilizar las tarjetas de crédito, me las daban por doquier y escalé del grado oro al súper platinum. Como todo mundo conoce este medio es el mayor engaño disfrazado de facilitador de recurso monetario. Me refiero al caso con estos términos porque haciendo gastos necesarios y normales, como en alimentos, medicinas, combustible y otros, caí en un endeudamiento mayúsculo en el cual los bancos no solo me jalaban un dinero mensual importante sino que a través de los años me llegaron a ganar como cinco veces los valores invertidos.
Lo significativo de estos negocios es que cuando usted es un cliente puntual con sus pagos, es hasta atendido con todo tipo de pleitesía, inclusive lo nombran cliente vip; imagínense qué falsedad, llegué a tener en el mercado nacional con Citi, Banpro y Credomatic, alrededor de 15 tarjetas de crédito, lo lindo de esto que de las tres entidades bancarias recibí un acoso infinito, por medio telefónico, escrito y amenazas de cobros judiciales; allí pasé de ser un cliente importante a un cliente non grato.
Todo esto me pasó por no aceptar el consejo de mi padre que me dijo: hijo, “es el peor negocio de tu vida en el que te has involucrado, estas instituciones con contratos ilegibles, con tasas de interés desmedidas y con seudoplanes de financiamiento engañan al usuario y llegan al punto de hacerte perder todo lo que te ha costado ganar en una vida honrada de trabajo. Entonces, hijo, lo mejor es andar su dinerito en efectivo y no verse en este gravísimo error.
De los tres bancos, llegué a finiquitar todas las deudas con Banpro y Credomatic, no antes habiendo pasado un rosario de problemas financieros en donde perdí mis ahorros de trabajo, dos propiedades que vendí se me hicieron humo y todavía estoy luchando con una cuenta de Citi, en la cual considero que fue la institución que más daño me hizo con los intereses que cobran; porque todo lo que se me diluyó en mis 30 años de trabajo fue ganado por estos bancos en intereses.
Escribo esta carta para que no se dejen engañar por estas falsas oportunidades financieras que lo que hacen es disfrazadamente “robarle su sudor”, y si queda algo de usted posiblemente termine quitándose la vida. Gracias a la infinita misericordia que Dios me ha tenido he levantado y estoy en pie de lucha trabajando en Nicaragua honradamente para poder comer. Deseo que estos señores de tarjetas de crédito no nos arrebaten en un santiamén nuestra esperanza de tener una vejez en paz.
Mario Leonel Rivera Jeréz. Ingeniero
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