Wilder Pérez R.
Las sonrisas afloraban en medio de los desechos. Pero no eran residuos cualquiera. Era materia transformada en miles de colores: aretes, panas, bolsos, bidones. Todo en la Feria de Reciclaje que se realizó ayer en Managua.
La variedad evidenció que en Nicaragua existe una industria de reciclaje que está transformando los desechos en productos terminados. En la misma se podían encontrar desde pequeños artesanos hasta empresas con facturaciones millonarias, así como alumnos con proyectos de reciclaje en sus escuelas.
María Lourdes Aragón se mostró satisfecha con su negocio de artesanías a partir de latas desechadas de bebidas. “Se puede vivir de las artesanías, al menos se gana un salario mínimo y puede servir de apoyo a los ingresos de la familia”, dijo. Junto a ella otra artesana vendía carteras y bolsos de papel, duraderos e impermeables.
Pero también había empresas como Envasa que, haciendo panas, baldes y otros productos de plástico virgen y desechable, factura tres millones de dólares por año.
Hasta iniciativas como Reciclajes Dasa, que dan clases gratis para producir a partir de desechos.
Reina Rodríguez, presidente de las recicladoras, se mostró satisfecha con la feria promovida por la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham).
Las hermanas Dayana y Daniela Páez y Sandra Aboud, estudiantes del colegio Teresiano, dijeron que hoy los jóvenes están más conscientes de la importancia del reciclaje y el medioambiente.
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