Wendy Álvarez Hidalgo
Nicaragua, Guatemala y Honduras son los países en Centroamérica que poseen “Estado hostil a la democracia”. El proceso de transición hacia la democracia ya finalizó y para estas tres naciones, con graves problemas de exclusión social, “sus resultados son sistemas híbridos, que combinan rasgos democráticos y autoritarios”, recoge el Informe Estado de la Región, correspondiente al período 2008-2011.
[/doap_box][doap_box title=»Los retos en la región» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
La grave amenaza del cambio climático sobre la región es otro aspecto que señala el informe. Advierte que habrá una reducción de hasta un 20 por ciento en las precipitaciones en algunos países.
Alberto Mora, coordinador del estudio, afirma que la región también debe avanzar en reducir la exclusión social, pues afecta a 15 millones, de los 43 millones de personas en el istmo.
[/doap_box]
RETROCESO EN ACCESO DEMOCRÁTICO AL PODER POLÍTICO
El estudio, elaborado por más de 60 especialistas del istmo y que se publica cada tres años, señala que en el último trienio en Nicaragua hubo un retroceso en el acceso democrático al poder político, provocado principalmente por las denuncias de fraude en las elecciones municipales del 2008, “el debilitamiento del sistema de peso y contrapesos en el Estado ha dado lugar al incremento de tensiones políticas”, así como las irregularidades en las elecciones regionales de la Costa Atlántica en 2010.
El informe hace mención al golpe de Estado al entonces presidente de Honduras, Manuel Zelaya, en el 2009 y a la alta violencia en las elecciones de Guatemala en 2011. Todos estos acontecimientos —según el informe— “evidenciaron que las democracias electorales no han terminado de consolidarse y aún existe el riesgo de que se empleen medios no democráticos”.
CIUDADANÍA POCO ACTIVA
En el informe que recopila estudios de varios organismos sobre el tema de gobernabilidad y democracia se advierte que la ciudadanía ha sido “poco activa y presentó bajos niveles de demanda por aperturas democráticas en el período 2008-2010”, con excepción de Honduras y Panamá.
También señala que los pocos que han participado activamente en la demanda de apertura democrática son personas con un alto nivel académico e involucradas en partidos políticos o que tienen vínculos con la esfera pública.
Alberto Mora, coordinador de este informe, advirtió durante su presentación a empresarios que en la región hay “sistemas que parecen democracia, sobre todo en materia electoral, pero que persiste en ellos el sistema y elementos autoritarios en la conducción del Estado, en la estructura misma del aparato institucional”.
Mora recordó que cinco de los seis sistemas políticos de la región, entre estos Nicaragua, “son calificados como democracias imperfectas o regímenes híbridos por parte del Índice de Democracia” elaborado por The Economist a nivel de Latinoamérica.
Para Mora, el problema es que hay en la región Estados muy débiles financieramente y con pocas capacidades para promover el desarrollo integral. “Son Estados con aparatos institucionales pequeños, redes institucionales precarias, ejecutivos dominantes, sin contrapeso, esquivos a la transparencia y penetrados por intereses particulares”, se señala en el documento.
En el informe anterior, Nicaragua ya había sido motivo de preocupación en materia de consolidación democrática. En esa ocasión se advirtió sobre las barreras introducidas en la reforma electoral de 2000 en detrimento de las fuerzas políticas emergentes y la falta de independencia de las autoridades judiciales. Es decir que el país muestra poco avance en este aspecto.
Ver en la versión impresa las páginas: 5 A ,1 A