Wilder Pérez R.
Dicen que algunas instituciones estatales sólo actúan bajo presión. Aparentemente, la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) es una de esas.
Ayer, Enacal resolvió el problema de las aguas servidas del barrio Rubén Darío, cerca del antiguo centro de Managua, luego de que los pobladores obstruyeran la Carretera Norte con llantas quemadas.
Una cuadrilla de Enacal entró al barrio a las 4:00 p.m. con resguardo de la Policía, para destaquear las alcantarillas, que permanecían obstruidas desde hacía más de dos semanas.
Antes de la protesta, los pobladores pasaron llamando insistentemente a Enacal sin obtener respuesta positiva.
Ante la indiferencia de Enacal, la gente decidió obstruir la Carretera Norte y fueron escuchados.
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