Felipe Calderón, presidente de México, país que a través de la petrolera estatal Pemex posee 9.5 por ciento de Repsol, consideró que la medida no le hará “bien a nadie”. Por su parte, el canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, aseguró al canal estatal VTV que el presidente Hugo Chávez saludó y respaldó la decisión argentina.
Mientras, el presidente de Bolivia, Evo Morales, evitó opinar y resaltó que su país tiene “una relación de mucha confianza con Repsol”.
El alcalde de Buenos Aires, el conservador Mauricio Macri, consideró ayer que la decisión va “contra los intereses de los argentinos” y no resuelve el grave problema energético del país.
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MADRID, MONTEVIDEO/AFP/EFE
El jefe de Repsol, Antonio Brufau, señaló ayer que la expropiación de YPF por parte del Gobierno argentino “solo es una forma de tapar la crisis social y económica que está enfrentando Argentina”, y anunció que la compañía reclamará 10,000 millones de dólares por la decisión.
“El país tiene una crisis inflacionista, con niveles de inflación superiores a los que declara, de transporte, y crisis cambiaria arbitraria que ha llevado a que la economía argentina no sea competitiva”, afirmó Brufau.
Las autoridades argentinas acusan a la petrolera de no invertir en el país, agravando el déficit energético, pero según Brufau las carencias son solo el fruto de una “política energética equivocada”.
Mientras, el Gobierno argentino presentó en comisiones económicas del Senado el proyecto de expropiación del 51 por ciento del paquete de 57.4 por ciento de títulos que Repsol posee en YPF.
Axel Kicillof, ideólogo de la expropiación, acusó ante los senadores a Brufau de endeudar la filial en 9,000 millones de dólares.
En un mercado al alza de 2.28 por ciento, la acción de Repsol se derrumbó 6.06 por ciento al cierre ayer de la Bolsa de Madrid, donde desde inicio de año perdió más de un 30 por ciento. Y como consecuencia de la expropiación, la agencia de calificación Fitch colocó a Repsol YPF bajo vigilancia negativa.

El Gobierno español emprendió una ofensiva contra una decisión que el ministro de Industria, José Manuel Soria, había calificado el lunes de “hostil contra Repsol, contra una empresa española, por tanto contra España”.
Invitado al Foro Económico Mundial sobre América Latina en Puerto Vallarta (México), el jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy, advirtió ayer que la expropiación “rompe el buen entendimiento” bilateral y prometió defender a Repsol porque se trata de una decisión “sin justificación alguna”.
España cuenta con el pleno respaldo de la Comisión Europea y la Unión Europea, que manifestaron su decepción tras la decisión argentina.
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