A los nicaragüenses debería de preocuparnos con seriedad y con información lo que sucede en el mundo del que no estamos desconectados, por el contrario, estamos muy conectados y, además, somos muy dependientes. Preguntémonos ¿por qué, lo que suceda en Europa con el euro, por ejemplo, o con el dólar norteamericano, no debe importarnos? Lo que hemos visto hasta hoy es una sucesión de crisis financieras graves, mismas que, aparentemente se resuelven, pero, ninguna de las soluciones aplicadas va a las contradicciones fundamentales del mercado de finanzas que ha generado la mundialización.
¿Cual es lo milagroso o lo sobrenatural que somos los nicaragüenses?, como para que no lleguen los efectos del derrumbe de las principales monedas del mundo, y de las economías industrializadas que ahora enfrentan una crisis financiera, producida en el mismo seno del sistema capitalista mundial. Crisis que la ha producido la hipocresía bancaria, financiera y monetaria en el mundo. Hemos vivido de engaños, dicen los europeos, hemos perdido nuestra propiedad y riqueza, dicen los norteamericanos. Y, nosotros los nicaragüenses, decimos, bien gracias y actuamos como si el mundo está bajo nuestros pies y los efectos de la crisis solamente le llegaran a unos y a otros no.
Evidentemente, no propondré en este artículo que nos embarquemos en una discusión bizantina sobre las monedas de referencia mundial, de sus respaldos en producción, o lo nuevo, hablar de los países ricos muy endeudados. Que ya son una realidad pública, antes eran una realidad privada. Me concentraré ahora, en la prevención, en las acciones inteligentes que debemos tomar los nicaragüenses, ante lo que se viene y que ya está llegando. Y, más rápido que tarde si le seguimos haciendo caso al FMI con sus ineficientes programas de crédito ampliado. Eso ya no sirve, solo nosotros los empobrecidos hemos quedado haciéndole caso.
La experiencia de los nicaragüenses, es decir, la cultura laboral y productiva nica está basada en la agroproducción, nuestra principal riqueza desde la colonia hasta nuestros días ha sido la capacidad de producir en el marco de un modelo agroexportador. Hemos vivido de lo que produce la tierra y el mar. No veo otra cosa, lo demás, son sueños, ilusiones, fantasía, utopía.
Dediquemos nuestra fuerza, capacidad y recursos a producir comida. Si, efectivamente eso dije, comida. Para el mercado interno o consumo nacional y para el mercado regional que lo está necesitando y lo necesitará mucho más en los próximos diez años. Producir comida es la ruta de vida y del desarrollo de los nicaragüenses, no son las fundaciones, ni los bancos, ni las bolsa de valores, ni las agencias de crédito, ni las tiendas de bienes suntuarios, ni las relaciones con los amigos del Norte, ni las refinerías grandes de petróleo, ni los discursos encendidos sobre democracia o legislación en derechos, lo que nos va a respaldar o ayudar a la hora de la mayor crisis financiera en la región centroamericana.
Es hora de ponernos a producir alimentos, granos, verduras, ganado menor, para comer, y para vender. Desde ahora que aún no estamos en el nivel último de la crisis de mercado como la que tiene Europa, los Estados Unidos, África, entre otros espacios geográficos del planeta.
El autor es sociólogo e investigador social
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