Los rumores sobre la creación de una nueva bancada de oposición en la Asamblea Nacional parecen haber cesado junto a la posibilidad de un diálogo con el Gobierno. Sin embargo, esa situación evidenció una vez más la incapacidad de la oposición para mantenerse cohesionada.
Desde 1990, ninguna fuerza política en la Asamblea Nacional ha permanecido exenta a la división de sus bancadas.
Para el abogado Cairo Manuel López, expresidente de la Asamblea Nacional, la razón es sencilla y predecible, casi como un “fenómeno natural”.
López sostiene que el problema es que los partidos solo integran alianzas como una meta electoral, pero carecen de una estrategia política para que esta funcione a largo plazo. Así, “tras la elección, cada partido agarra su propio camino, sobre todo si no ha ganado”, explica.
LA MISMA HISTORIA
Para el período legislativo de 1990 a 1997, los diputados de la Unión Nacional Opositora (UNO) se dividieron en dos bancadas: los pro-gobierno que fueron bautizados como “bukis o bucaneros” y los “independientes”, entre ellos los socialcristianos. A finales del período también se dividió el ahora gobernante Frente Sandinista.
En los períodos de 1997- 2002 y 2002 – 2007 la historia se repitió, y durante los dos últimos períodos esta se ha agravado, principalmente en la oposición.
Tras el regreso al poder del Frente Sandinista, los liberales se integraron como oposición a la Asamblea Nacional. Llegaron con más de 50 diputados divididos en tres bancadas y salieron con cinco bancadas y un grupo de independientes, que en muchas ocasiones votaron junto al partido de gobierno.
AMENAZA LATENTE
López opina que la capacidad de las alianzas para permanecer unidas en la Asamblea Nacional también es afectada cuando “el poder ejecutivo tiene gran capacidad de seducción e influencia dentro de muchos diputados”, de manera que unos que llegaron como oposición terminan apoyando al Gobierno.
A finales de marzo, se rumoró que el exdiputado liberal Maximino Rodríguez promovería una nueva bancada con siete de los 26 diputados electos bajo la Alianza PLI, a la que él se unió en noviembre del 2010.
El rumor se ha disipado, pero la amenaza de división no termina para esa fuerza política.
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