Por Roberto Mora
“No se me olvida cómo lo dejó a ese niño, con heridas en sus manos, una herida por aquí y otra por allá y todo lo que le trozó”, relató Otilia Castillo, quien lloró al recordar la forma en que su hijo fue asesinado hace 20 años.
Castillo es una humilde campesina habitante de la remota comunidad de Palo Blanco, al noroeste del casco urbano del municipio de San Nicolás, donde su hijo César Saúl Dávila Castillo, de 11 años, fue asesinado de 14 puñaladas y lanzado a un barranco en 1992.
Castillo, en compañía de sus dos hijas (hermanas del niño asesinado), relató que su vida cambió mucho después de este crimen y a diario rogaba a Dios para que se hiciera justicia.
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