El país se aferra a la democracia como única salida viable, aunque es palpable la división de la sociedad venezolana diez años después que una multitudinaria marcha convocada por la oposición sacó fugazmente del poder al presidente Hugo Chávez, según analistas, víctimas de esa intentona y políticos. Para el abogado Alfredo Romero, representante de ocho familias de los 19 muertos, la violencia ha traído “resultados positivos para aquellos que quieren centralizar el poder”.
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