Lucydalia Baca Castellón
Pese a que el aporte de unos cien millones de dólares, en ingresos por exportaciones en el último ciclo agrícola, es solo una muestra del gran potencial del cultivo del maní, el sector está consciente que la extensión de esta siembra debe hacerse con precaución.
Explotar su potencial se haría a costa del grave daño ambiental que conlleva el cultivo, señala el presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), Álvaro Fiallos.
Mientras que Joaquín Zavala, de la Asociación de Agricultores y Algodoneros de León (ADAL) y vicegerente de la empresa Comercializadora de Maní SA (Comasa), añade que una sobreproducción podría provocar la caída de los precios.
Además, se debe recordar que el maní no es un “commodity” que siempre tiene mercado. “Se vende a clientes específicos que una vez suplen sus necesidades no hacen más compras. La única opción que queda es el mercado del aceite que paga precios mucho más bajos”, señala Zavala.
En los últimos años se volvió costumbre que detrás de los tractores que cortan el maní, personas de la zona van recogiendo lo que llaman “la pepena” para venderla al mismo productor o a compradores llamados “topes”, detalla Álvarez.
Sin embargo, en el último período hubo algunos casos en los que estas personas llegaron en grupos grandes antes que las máquinas y cuando estas pasaban no encontraban nada de maní.
“A un productor del que me debo reservar el nombre le robaron 600 manzanas. Eso no se hace en un solo día, pero aunque parezca mentira ocurrió”, asegura Álvarez.
Después de esos acontecimientos Upanic llegó a acuerdos con la Policía Nacional y el Ejército, que se comprometieron a evitar que la situación se repita en los próximos ciclos agrícolas.
Fiallos, en tanto considera que estos fueron problemas aislados y que los productores deben asumir su responsabilidad de invertir en vigilancia privada y no depender exclusivamente de las instituciones públicas.
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El uso de una nueva variedad de semilla, la Georgia 06-G, permitió que en ciclo agrícola 2011-2012, el cultivo alcanzara rendimientos promedio históricos cercanos a los 70 quintales por manzana y se ubicara como el producto agrícola de mayor crecimiento.
En cosechas anteriores los rendimientos no superaban los 58 quintales por manzana. El incremento de la productividad permitió que las más de 60,000 manzanas que se cultivaron produjeran una cosecha de casi cuatro millones de quintales.
PRECIOS TAMBIÉN MARCAN RÉCORD
Zavala añade que a la “buena calidad y rendimiento obtenido durante la última cosecha” se juntó el desabastecimiento mundial, que se originó especialmente en Estados Unidos, por los problemas climáticos y por el desplazamiento que sufrió el maní tras el resurgimiento del cultivo del algodón.
“Eso provocó que los precios subieran considerablemente convirtiéndose en una buena opción de cultivo y que el ciento por ciento de la cosecha se pudiera exportar sin problemas”, asegura Zavala.
Para Manuel Álvarez, presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), el maní es sin lugar a dudas uno de los productos de mayor auge.
“Su boom ha sido tan fabuloso que el precio, que hace unos años era de apenas 14 dólares el quintal, pasó a 17 luego a 24 y ahora da un salto descomunal a los 43 dólares el quintal”, especifica Álvarez.
Con esos precios las exportaciones de la cosecha pasada alcanzaron cifras cercanas a los 100 millones de dólares.
Según Zavala, los maniceros confían en que los dos últimos buenos ciclos de producción no provoquen exceso de producción y obliguen a una baja del precio.
“Sabemos que las vacas no van a estar gordas por siempre, pero esperemos que no se pongan tan flacas”, asegura.
HAY QUE TENER CUIDADO
Para Fiallos los buenos precios y niveles de rendimientos son “tan atractivos” que podrían provocar un “crecimiento demasiado acelerado del cultivo”.
Teme que estas buenas condiciones, junto a la puja por la tierra para sembrar caña que mantienen en occidente los principales ingenios, empujen a los maniceros a sembrar en áreas que no son las más adecuadas porque los suelos no son los mejores.
Según, informes del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor) el 82 por ciento del maní se cultivó en León y Chinandega. El 14 por ciento en Granada, Masaya, Carazo y Rivas, y un 3 por ciento en Managua.
“El cultivo del maní degrada rápidamente los suelos. Se requiere una buena metodología de alternación de suelos. Hay que rotar el cultivo con otros para no tener el monocultivo, que es lo malo. Se puede rotar con algodón, soya, sorgo, maíz y diferentes tipos de cultivos”, afirma Fiallos.
Álvarez en cambio considera que la obligatoriedad de la rotación permite espacio a otros cultivos que están siendo relegados por este atractivo productor de divisas.
Durante la rotación podría dar espacio al sorgo, la soya y el algodón que lucha por retomar su espacio en occidente.
Confía en que los maniceros asuman la responsabilidad y cada cuatro años o menos, en lugar de maní, elijan entre esa variedad de cultivos.
A Fiallos también le preocupa que el sector crezca más allá de la disponibilidad de maquinaria que existe en el país, ya que este cultivo en todas sus etapas necesita mucha “mecanización”.
Conscientes de lo rentable que puede ser, pero a la vez del daño que puede provocar, el sector planea un leve incremento del área de cultivo para el ciclo agrícola 2012-2013, que iniciará en mayo, y que los precios y rendimiento del ciclo anterior se mantengan.
