Apoyo contra “narcoguerra”

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, su homólogo de México, Luis Felipe Calderón, y el primer ministro de Canadá, Stephen Harper, garantizaron ayer, en una cumbre en Washington, un frente común para combatir al crimen organizado, que desangra a México y a Centroamérica.

WASHINGTON/AFP

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, su homólogo de México, Luis Felipe Calderón, y el primer ministro de Canadá, Stephen Harper, garantizaron ayer, en una cumbre en Washington, un frente común para combatir al crimen organizado, que desangra a México y a Centroamérica.

En la cumbre que se prolongó por apenas unas horas, los tres mandatarios acordaron establecer un mecanismo de diálogo, con los países centroamericanos, al reconocer los estragos que el crimen organizado ha causado allí.

“Estos carteles y los narcotraficantes significan una excepcional amenaza para nuestros vecinos centroamericanos, así que estamos uniendo fuerzas”, expresó el presidente Obama, cuyo país ha llevado a niveles inéditos la cooperación antidrogas con México y la región centroamericana.

Por su parte, Calderón advirtió que “sí estoy absolutamente convencido de que sino se frena el tráfico de armas a México, es más, sino se restablecen mecanismos para prohibir las ventas de armas de asalto (…) no solo será imposible que la violencia termine en México, sino incluso puede amenazar en el futuro”, a EE. UU.

La expiración en 2004 de la prohibición de venta de armas de asalto en Estados Unidos “coincide casi exactamente con el inicio de la etapa más dura de violencia y homicidios que haya visto México en mucho tiempo”, señaló Calderón, en cuyo período de gobierno, desde diciembre de 2006, se han registrado más de 50 mil muertos por la violencia del narcotráfico.

Unas 142,000 armas han sido incautadas bajo el gobierno de Calderón, de las cuales 70 por ciento son rifles de asalto y a su vez el 80 por ciento de ellos provienen de Estados Unidos”, dijo Calderón, quien ya en mayo de 2010 pidió personalmente al Congreso de EE. UU., reinstaurar la legislación contra la venta de armas de asalto.

No obstante, Calderón reconoció el esfuerzo que “personalmente” Obama ha hecho para imponer mayores controles administrativos a la venta de armas, como el requisito a armerías fronterizas de notificar las ventas múltiples de rifles, pese al fuerte rechazo a ese tipo de medidas en Estados Unidos.

Obama saludó el deseo de sus vecinos de unirse al Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TTP por sus siglas en inglés), que busca crear la zona de libre comercio más grande del mundo a ambas orillas del Pacífico, pero sin un apoyo explícito.

Otros temas comerciales y económicos se trataron en la cumbre, en la cual los mandatarios indicaron que habían avanzado en desregulaciones y homologaciones de estándares para facilitar el comercio trilateral, que en 2011 alcanzó un billón de dólares.

Por otra parte, Obama aseguró que está dispuesto a mantener el excelente nivel de las relaciones bilaterales con la persona que resulte electa como presidente de México, en julio.

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