Alejando Eliseo Calero Dávila
Comparto las opiniones de que hablar con Ortega es legitimarlo y que con solo el hecho de sentarse con él, ya ganó. Ortega no pierde nada porque ya está desacreditado, y sacará ventaja ante la comunidad internacional.
Es necesario recordar que cuando Ortega quiso dialogar con los gobiernos neoliberales, primero incendió el país, hizo el caos y al final aparecía como el mesías salvador enviado por el Altísimo, llamaba a sus tropas a la calma y se cumplían sus exigencias. Ahora que usurpa el gobierno nadie hace asonadas para exigirle dialogar, se esconde de la prensa independiente, pero despotrica contra sus opositores a los que llama enemigos.
Con todos los argumentos contrarios que podamos decir, el diálogo debe ser la última oportunidad que se le da. Creo en Eduardo Montealegre porque no fue parte del pacto que le devolvió la presidencia a Ortega, representa la verdadera unidad de la oposición, así lo ha demostrado en las elecciones presidenciales.
Es la persona que debe dialogar con el orteguismo, pero el PLI dice que ha preparado un documento que parte de la descomposición institucional como principal obstáculo para lograr el desarrollo del país.
Esto es lo fundamental. Sin embargo, se debe aprovechar este acercamiento que Ortega niega a la prensa independiente para exigirle que cese la persecución política contra las personas que no pensamos como él, que las instituciones del gobierno cumplan con las sentencias laborales y con los convenios colectivos que ellos mismos firmaron y de que tanto se jactan, pero cuando se trata de beneficiar a trabajadores que no piensan como ellos niegan los derechos. El PLI debe exigirle a Ortega que ordene cancelar las liquidaciones finales a los extrabajadores de la DGI, del Ministerio de la Construcción y Transporte, Ortega no puede decir que los va a incluir en el presupuesto, así como utiliza a la Asamblea con sus leyes de carácter urgente, de la misma manera debe pagar, él que tanto se jacta de apoyar a la clase trabajadora ante los micrófonos, pero la realidad es otra. También que el INSS cumpla a los pensionados en sus reclamos justos, que cese el bloqueo económico a las organizaciones de la Sociedad Civil.
El PLI no debe dejar fuera del dialogo a los trabajadores y pensionados del INSS.
Se debe recordar que las asonadas de Ortega en la mayoría de las veces eran para pedir beneficios personales a sus allegados, ahora se le debe exigir que cumpla con los derechos que por ley le asisten a los trabajadores.
Es necesario agotar todas las formas de advertencias cívicas a Ortega y nada mejor que el diálogo. Este diálogo es una espada de doble filo, si Ortega desaprovecha la oportunidad que le da el PLI y juega a los emisarios sin poder de decisión no hay para que sentarse, pero si realmente tiene voluntad de escuchar y de cumplir será un gran avance para los nicaragüenses.
Si el PLI abandona la mesa, el gran perdedor será el orteguismo, quien seguramente dirá que no se le puede exigir, olvidando que cuando ellos estaban abajo, exigían a punta de terror.
El autor es abogado, Coordinador de la Comisión Jurídica Red Managua Coordinadora Civil.
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