Cuenta una anécdota que se encontraba un pescador en el lado hondureño del Golfo de Fonseca cuando se acercaron unos turistas, los que con curiosidad se asomaron a ver qué había en el balde que estaba destapado.
Observaron que estaba casi lleno de cangrejos, por lo que optaron por preguntarle qué tenía en el otro balde que estaba tapado, y el pescador les respondió que más cangrejos, la pregunta inevitable fue por qué un balde tapado y el otro destapado si ambos tenían cangrejos.
A lo que el pescador contestó que el destapado tenía cangrejos nicas, que esos cangrejos no se salen porque cuando uno ya va alcanzando el borde para escaparse, el que esta más abajo lo hala para que no se salga, en cambio los cangrejos hondureños hacían una pirámide y así se salían todos.
Algo parecido está ocurriendo con algunos miembros de la Alianza PLI, específicamente con el Movimiento de Renovación Sandinista (MRS) y dos grupos más que conformaron dicha alianza electoral, entre ellos uno que no pudo con Alemán. La controversia es el diálogo que sostendrá Eduardo Montealegre con Daniel Ortega, presidente inconstitucional de Nicaragua. Considero que dos cosas son las que provocan esa reacción en ambos grupos, la primera: es que se “oponen” rotundamente al diálogo y segundo: que no terminan de aceptar el liderazgo de Eduardo Montealegre en la Alianza. Sobre este segundo punto quiero exponer lo siguiente: cuando el Movimiento Vamos con Eduardo (MVE) decidió afiliarse al PLI, este pasó de ser un partido con un prestigio incuestionable, pero con poca presencia en la vida política nacional, a ser hoy en el primer partido de oposición. Esto después de dos contiendas electorales, una municipal en el 2008 y la última el año recién pasado. Esto se debió incuestionablemente al liderazgo de Montealegre, que venía de romper el pacto Alemán-Ortega en el 2006. Por supuesto que en el último resultado logrado en las elecciones nacionales del 2011, también tuvo que ver el apoyo de los grupos que mencioné anteriormente. Pero eso no les da ningún derecho a imponer condiciones a todas luces cuestionables con el único propósito de hacer zozobrar el diálogo de antemano o en el peor de los casos impedirlo. Cualquier cristiano medianamente inteligente comprende que para descalificar, antes tenés que calificar y Eduardo Montealegre jamás ha pactado, entregado, negociado o puesto en riesgo la institucionalidad de nuestro partido y mucho menos la de nuestra nación. Esto fue precisamente lo que hizo que al MRS y los otros, que se decidieran a formar parte de la alianza que obligó a Ortega a falsear los resultados de las elecciones recién pasadas, situación que lo tiene en condición de ilegítimo en la presidencia de la República.
La esencia de la democracia es el diálogo, por lo tanto auscultar salidas cívicas a través del diálogo no debe ser motivo para satanizarlas, aunque este sea con el mismísimo demonio que algunos ayudaron a formar. Así que si por los motivos que antes expuse o por cualquier otro, alguien no se siente representado que lo diga. Las puertas del PLI están abiertas y seguirán abiertas para aquellos que no creen en marcianos secuestradores de dictadores, como muy bien lo dijo Eduardo Enríquez en su artículo titulado: La estrategia de esperar y ver. No quiero finalizar este artículo sin afirmar que el PLI y la Alianza PLI sí tienen un líder y este se llama Eduardo Montealegre. Si alguien conoce otro que nos lo haga saber. El autor es concejal de Managua por el PLI.
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