Moisés Martínez
La muerte de Harry Potter y el inminente epílogo de la empalagosa Crepúsculo es el escenario ideal para el surgimiento de un nuevo firmamento de estrellas juveniles, y claro, de la nueva saga literaria que devorará las taquillas mundiales. The Hunger Games es la nueva estrella.
Desconocía por completo de su mitología o conceptos. La única referencia era el arrasador éxito de los libros. Curiosamente no hubo una campaña publicitaria que nos buscase cómo envolver en este mundo postapocalíptico, como fue la que precedió el injusto desastre taquillero ocurrido con John Carter. Pero tomando en cuenta personajes, historia y trama, estamos definitivamente ante el nuevo fenómeno juvenil del momento.
La novela es ofrecida como una fantasía futurista, donde el mundo busca sobrevivir a la recurrente guerra que destruirá a la humanidad. Para evitar que la hecatombe vuelva a ocurrir, se desarrollarán Los Juegos del Hambre , una especie de torneo transmitido como un reality para gozo de la sociedad snob y arrogante del mañana. 24 jóvenes entre los 12 y 18 años deberán cazarse entre sí hasta quedar solo uno con vida.
La versión en el cine logra sostener con una aceptable efectividad la tensión de una cacería humana perpetrada por adolescentes que fueron escogidos en contra de su voluntad. Pese al marco violento de la trama, no espere ver galones de sangre ni desmembraciones de cuerpos. Con mucha sutileza y buen tino, la cinta nos muestra las muertes de los competidores con un estilo que está previamente diseñado para no perturbar los espíritus de aquellos quienes son el principal mercado de este tipo de películas. Lastimosamente el tercio final del filme sucumbe ante el melodrama más rancio, pero a estas alturas, los jóvenes adultos ya estarán encantados con los personajes y listos para pagar los boletos de la segura segunda entrega de The Hunger Games . (Regular)
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