Ledia Gutiérrez
Psicóloga Clínica
La familia más que nunca es la mayor fuerza personalizante contra la domesticación y el espíritu borreguil que amenaza al mundo de hoy.
Mucha gente cree que es libre, nadie que no luche por su libertad lo es. Esclavos de las modas, lucha por competir, parecernos a otros. La lista continúa.
La familia: comunidad de personas creadas sobre el sólido fundamento del amor y no puede realizarse nada psicológicamente sino a través de este sentimiento, ahí es donde a base del respeto conservamos nuestros pareceres, decisiones, pensamientos libres.
En una familia sana todos recuerdan a todos sus virtudes y en las familias enfermas o esclavas del displacer se está esperando para reprochar los defectos y limitaciones y hacerlo públicamente.
El ejemplo vivo de lo que somos es la única forma importante de influir en los demás, esa es una lucha por la desesclavitud.
No olvidemos que somos auténticos cuando no permitimos que nos arrebaten nuestra originalidad, nuestra paz, nuestra individualidad.
Por tal razón, iniciemos a realizar cambios en nuestro diario vivir, el ejercicio de sentirnos bien con nosotros mismos y con los demás es una conquista que nos da la oportunidad de hacer un mundo mejor.
“Todo puede serle arrebatado al ser humano, menos la última de las libertades humanas, el elegir una actitud en una serie dada de circunstancias, de elegir su propio camino” , según Víctor Frankl.
¡Hasta la próxima!
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