Lucía Vargas
El color púrpura característico de la Cuaresma se conjugó con los colores azul y blanco de la bandera de Nicaragua, y la amarilla y blanco de la Iglesia católica, en la caravana de carretas peregrinas, que ayer avanzaba a paso lento sobre la Vía Panamericana para llegar el lunes al Santuario Nacional de Popoyuapa, en Rivas.
Andy Zúniga, encargada de la peregrinación de La Laguna 1 y 2, dijo que este año la caravana es de 51 carretas, con 226 adultos y 90 niños, que salieron desde este jueves a las tres de la madrugada.
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Un solo objetivo persigue toda esta gente que logra vencer la barrera de la pobreza para entregar un momento de oración a los pies de la venerada imagen de Jesús del Rescate.
En la comunidad de Ochomogo, límite de entrada a Rivas, se asentaron ayer 73 carretas con un ejército de personas originarias de la comunidad Los Encuentros, de Santa Teresa, Carazo, quienes salieron a las dos de la madrugada el jueves.
Edmundo Pérez, de 75 años, encargado de la peregrinación, dijo que toda su vida ha pagado esta promesa. “Mi abuelita me traía desde niño y yo ahora vengo con mi familia”, explicó el señor, quien relató haber sufrido un accidente hace diez días que le dejó lesiones en una de las piernas, pero eso no fue obstáculo para que fuera a la caravana.
“Estaba reparando el camino para el viaje y de repente la carreta se desbocó y me pasó sobre mis piernas. Dicen que me quedé muerto, pero Jesús me salvó para que estuviera en su Santuario”, refirió.