“La vida humana es sagrada desde su comienzo, compromete directamente la acción creadora de Dios». SS Juan XXIII.
Sheyla D., costeña de 29 años, tiene dos hijos de una anterior pareja y hoy se siente presa de una gran turbación porque ha confirmado que tiene un embarazo de nueve semanas de su actual pareja.
Busca por todos los medios un aborto para evitar una carga porque piensa que su compañero de vida terminará toda relación con ella.
Afortunadamente esta joven como miles de mujeres jóvenes en edad reproductiva ha optado por la vida y comprendido que su vientre es el nido seguro donde espera ser alimentado y cuidado su bebé.
En el 2006 fue aprobada la penalización del aborto terapéutico en Nicaragua porque era la única figura jurídica que facilitaba la realización de centenares de abortos procurados como una forma de control de natalidad.
Hoy en día Nicaragua se enorgullece al haber logrado disminuir la mortalidad materna un 30 por ciento, por lo cual recibió a través de la doctora Sonia Castro, ministra de Salud, un galardón internacional de la Organización Panamericana de la Salud y ha disminuido casi a cero la mortalidad por embarazo ectópico, algo que los defensores del aborto consideraron en su momento se iba a disparar por la noble ley que protege la vida del ciudadano bebé por nacer.
Desde el momento de su fecundación el bebé tiene quien defienda su derecho a la vida, hoy está de fiesta porque en muchos de países se celebra como reconocimiento oficial del Estado al derecho a la vida del bebé en el vientre materno, comenzando en la República de El Salvador en 1993, siguieron Argentina 1998, Perú y Chile 1999.
Nicaragua en el 2000, República Dominicana 2001 y Filipinas a través de su presidente Gloria Macapagal Arroyo declaró oficialmente el 25 de marzo día del no nacido.
La conmemoración del Día Internacional del Niño por nacer ha sido inspirada en la Fiesta de la Anunciación del Nacimiento del Niño Dios a la Virgen Madre tiene dos bases firmes:
1) Encíclica Humanae Vitae inspirada en 1968 al papa Pablo VI la cual tiene una gran vigencia en la defensa del niño por nacer y sobre la regulación de la natalidad.
2) Encíclica Evangelium Vitae del 25 de marzo de 1995 escrita por el beato Juan Pablo II sobre el valor y el carácter inviolable de la vida humana.
SS Pablo VI en la Encíclica Humanae Vitae dice: “En conformidad con estos principios fundamentales de la visión humana y cristiana del matrimonio, debemos declarar que hay que excluir absolutamente, como vía lícita para la regulación de los nacimientos, la interrupción directa del proceso generador ya iniciado, y sobre todo el aborto directamente querido y procurado”.
Juan Pablo II en la Encíclica Evangelium Vitae escribe: “Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón (cf.Rm 2, 14-15) el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término, y afirmar el derecho de cada ser humano a ver respetado totalmente este bien primario suyo. En el reconocimiento de este derecho se fundamenta la convivencia humana y la misma comunidad política.
Jacinto Benavente, premio Nobel de Literatura, escribió: “En cada niño nace la humanidad”. Puedo afirmar por tanto que en cada aborto muere la humanidad. El autor es médico. Miembro Asociación Humanae Vitae
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