TOULOUSE/AFP
El islamista Mohamed Merah, autor de siete asesinatos en ocho días, murió ayer de un balazo en la cabeza al tratar de abrirse paso con una pistola Colt 45 hasta una ventana de la vivienda en un primer piso (en la que estuvo atrincherado 32 horas), por donde llegó a saltar, dijo el fiscal de París, François Molins.
“Cuando cayó, estaba muerto”, señaló una fuente policial, que precisó que el “yihadista”, francés de origen argelino, llevaba puesto un chaleco antibalas.
Tres policías del cuerpo de élite (Raid) resultaron heridos en la balacera que duró cinco minutos y en la cual se usaron unos 300 cartuchos. Otros dos policías habían resultado heridos en los tiroteos de las primeras horas, en una operación que inició a las 11:30 de la mañana (hora local).
Los hombres del Raid recibieron órdenes de “hacer todo lo posible para detener vivo” a Merah y “disparar solo en caso de legítima defensa” y “precisamente por eso” el cerco se prolongó tantas horas, explicó el fiscal.
Molins indicó que Merah había filmado todos los atentados, uno de ellos la matanza de tres niños y un profesor judíos, y que la policía estaba analizando las imágenes. El grupo “Jund al Jilafah”, vinculado a Al Qaeda, reivindicó las matanzas y llamó a Francia a revisar su política “hostil” a los musulmanes.