Por Pilar Ríos
El manejo integral y estratégico de la Comunicación y de las Relaciones Públicas requiere de un combo de herramientas que brinda la academia, pero además de la práctica, del uso adecuado de las tecnologías de la información y de comunicación (TIC), más una visión innovadora, creativa y dinámica.
La comunicación es uno de los pilares fundamentales de la convivencia y de las relaciones humanas. Para una institución pública y privada, para una organización sin fines de lucro, para una empresa o simplemente para una persona, hoy más que nunca comunicarse eficaz, integral y estratégicamente debe formar parte de su labor diaria para alcanzar sus metas.
En ese sentido, la comunicación es un proceso dinámico y, en consecuencia, demanda la formación de profesionales de la Comunicación y las Relaciones Públicas acorde a las necesidades de cualquier organización, con múltiples salidas laborales que le permitan a ese profesional contribuir estratégicamente al fomento de la comunicación mediante objetivos y planes que le permitan medir sus resultados.
En Nicaragua, la formación de profesionales en Comunicación y Relaciones Públicas —y la industria como tal— ha estado rezagada con respecto al resto países de Centroamérica. La formación de profesionales en Periodismo ha dominado, hasta ahora, los planes de estudios de las universidades nicaragüenses. El Periodismo es una arteria vital para el fomento de la comunicación ya que recolecta, ordena, selecciona y publica información a través de diversos medios de comunicación.
Sin embargo, en Nicaragua poco a poco nos enfrentamos a un creciente ímpetu para dinamizar la industria de la Comunicación y las Relaciones Públicas, en la que ya operan varias reconocidas empresas nacionales y regionales.
Las empresas y las organizaciones se están dando cuenta que un comunicador estratega es tan importante como un asesor legal, un asesor financiero y un asesor económico y, por otro lado, las universidades ven en ello una oportunidad para mejorar su oferta académica, que les permita aportar a la sociedad profesionales de la comunicación con una educación integral en pensamiento estratégico, análisis y gestión de la comunicación, así como su posterior medición, para una gestión eficaz para la organización para la cual labora.
La inversión en áreas relacionadas con las Relaciones Públicas, las estrategias en medios no tradicionales como las redes sociales, el diseño creativo e innovador de campañas de marcas, e incluso el cabildeo y la medición de la opinión pública, son ejemplos de las tendencias que reflejan un reconocimiento de la comunicación estratégica.
En ese contexto es meritorio reconocer el esfuerzo que en Nicaragua están haciendo varias de las más importantes universidades a través de estudios de pregrado, posgrados y maestrías, para contribuir a la formación de profesionales con una formación más completa en investigación, redacción, análisis crítico y sobre todo con una visión estratégica de la gestión de la comunicación.
Este creciente esfuerzo por formar profesionales de la Comunicación con una visión estratégica e integral, que responde a las necesidades del mercado y que ofrezca múltiples salidas laborales, es una oportunidad de oro para dinamizar la industria nacional de las Relaciones Públicas y la Comunicación en Nicaragua.
Es una oportunidad para las universidades, para los medios de comunicación, para las empresas de comunicación corporativa y de Relaciones Públicas y para el mercado que demanda estos profesionales, de contribuir a su formación para que en una organización no falte en su mesa de asesores un comunicador y relacionista público con una formación y visión estratégica. La autora es asesora en Comunicación y Relaciones Públicas
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