Según la nutricionista de Soynica, Denise Vanwissen, durante décadas han trabajado para incluir la soya en la dieta alimenticia de los nicaragüenses, ya que su alto valor proteico la convierten en el sustituto ideal de la carne, por su bajo costo y fácil preparación.
“Se puede consumir de muchas formas. Desde cocido como un frijol común y corriente, o como leche, queso, cajeta, harina, gluten que es similar a un bistec, texturizada, y de muchas otras formas”, explica.
Vanwissen reconoce que la cultura alimenticia de los nicaragüenses, que se reduce al consumo de arroz y frijol, ha impedido que el consumo de soya sea masivo.
Sin embargo, agrega que la presencia de la soya en todos los mercados del país confirma que ya muchas familias la han incluido en su dieta.
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Lucydalia Baca Castellón
Mientras el buen precio y la demanda del mercado nacional e internacional estimulan el cultivo de la soya en otros países, en Nicaragua el producto enfrenta grandes obstáculos para incrementar su área de cultivo.
“A pesar de los buenos precios, nosotros no podemos competir con los ingenios que pagan 250 dólares de alquiler por manzana de tierra, gracias al buen precio que ahorita tiene la caña. Hasta los maniceros que pagan 200 dólares han comenzado a emigrar hacia el oriente del país”, indica Manuel Álvarez, presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic).
Actualmente el precio de la soya en el mercado internacional oscila entre 20 y 21 dólares por quintal.
Según reportes del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor), en el 2011 se tenía previsto cultivar cinco mil manzanas de soya, pero solo se sembraron 3,421.
Por la escasez de tierra en occidente, casi la mitad de la siembra se realizó en la región suroriente del país. El rendimiento esperado era de 35 quintales por manzana, pero según Álvarez, el promedio obtenido en la cosecha pasada fue de 45 quintales por manzana.
“Incluso hubo algunos productores que lograron hasta 60 quintales por manzana, que es el rendimiento óptimo”, afirma Álvarez.
Para Álvaro Fiallos, presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), otro obstáculo que enfrenta el cultivo es la falta de semilla, ya que solo se está usando una variedad, que además es muy vieja, lo que limita su rendimiento.
NO SE PUEDE DEPENDER DE UNA SEMILLA
Fiallos estima que el Centro Experimental de Occidente (CEO) debe trabajar para recuperar las variedades que se cultivaron durante el auge de la soya, en los ochenta y noventa, cuando se cultivaban hasta 45,000 manzanas solo en occidente.
Pero Denis Téllez, especialista en producción de semilla del CEO, asegura que la variedad a la que él se refiere, la CEACH-86 conocida como chemalla, a pesar de tener veinte años aún es productiva.
Añade que a lo largo de esos años el propietario de la variedad, el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA), se ha esforzado por mantener la pureza genética de la semilla. Además, ha realizado esfuerzos por producir nuevas variedades, sin embargo las nuevas regulaciones establecidas por ley de derechos de autor han impedido que se concreten.
Sin embargo, Téllez reconoce que por ser una variedad de ciclo largo (150 días) “en tierras muy fértiles cuando llueve mucho se acama, es decir se dobla. Además, el país no puede depender de una sola semilla”.
IMPORTARÁN SEMILLA
Según Álvarez, a partir del ciclo agrícola 2012-2013 Upanic en conjunto con Agricorp —que es el principal comprador del producto— planean importar distintas variedades de semilla para sembrar unas 7,000 manzanas de soya. En el siguiente ciclo la meta es ampliar el área cultivada hasta en 20,000 manzanas.
“Se están haciendo gestiones con la Corporación Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) que se dedica a producir semilla. Ellos tienen una sucursal en Panamá y la visitaremos para elegir las variedades que se podrían cultivar”, señala Álvarez.
Por su parte el presidente de la UNAG teme que con esta semilla se repita lo que ocurrió con las variedades de semilla de algodón, que se importaron para el cultivo experimental de la cosecha recién concluida.
“Se importaron ocho variedades de semillas para hacer la prueba y también incluyeron una variedad de semilla nacional. Al final, sucedió lo que ya sabíamos, la variedad que proporcionó mejores resultados en rendimiento y adaptación fue la nacional, producida en el CEO. En el caso de la soya estoy totalmente seguro que si traemos semilla de afuera va a suceder lo mismo”, afirma Fiallos.
Upanic confía en que a partir de la semilla importada el CEO podrá obtener nuevas variedades, ya que saben que en Honduras a partir de la semilla vendida por Embrapa han logrado algunas variedades. “Confiamos en que nosotros también podremos, porque tenemos mejores tierras”, enfatiza Álvarez.
Téllez concuerda en que a partir de la semilla importada, ya sea de Brasil o de Argentina, el CEO podría “sacar una o más variedades nuevas”. Pero advierte que esta no será una solución inmediata, ya que aún usando un método de corto plazo, producir nuevas semillas tomará entre tres y cuatro años.
No obstante, Téllez está seguro que los planes de expansión del cultivo pueden cumplirse, ya que con la semilla que produce el CEO y la obtenida en la cosecha pasada, en este momento el país dispone de semilla para sembrar alrededor de 12,000 manzanas.
