AFP/EFE
Los documentos, interceptados entre junio y febrero, describen las compras de miles de dólares que realiza Asma en Internet, o las de su esposo, Al Asad, que salta las sanciones de Washington y baja música “dance” de ITunes y Apple para su tableta en un sitio estadounidense.
Entre los documentos, que “The Guardian” ha tratado de autentificar, se asegura que la hija del emir de Catar, Hamod bin Khalifa al Tanmi, sugirió a la pareja exilio en este país.
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“Asad ha matado a tanta gente que su final debería ser peor que el de Gadafi”, afirmó Amar al Wawi, un militar desertor que es el número dos del Ejército Sirio Libre (ESL) que combate contra el régimen.
El exoficial admitió que el ESL cuenta solo “con pistolas y kalashnikovs” y con unos 50,000 efectivos para hacer frente a “aviones de combate, blindados, armamento pesado, helicópteros y barcos de guerra” del régimen, que dispone de 300,000 soldados y de cerca de un millón de milicianos y miembros de los servicios de seguridad.
Pese a esa desventaja, Wawi está convencido de que el poder de Asad se desmoronará y asegura que “nosotros tenemos las ideas y la ética y eso es lo que nos hace fuertes. La victoria será para los que luchan por la verdad y la ética”, agrega. Wawi negó que el ESL —cuyo máximo jefe es el coronel Riad al Asaad— haya pedido una intervención exterior y dice que esperar algo en ese sentido sería ilusorio. “La comunidad internacional y los gobernantes de las potencias mundiales no tienen ética y siempre trabajan para apoyar a los dictadores. No espero nada de ellos”, afirmó, aunque reclamó “zonas de exclusión aérea y corredores humanitarios” para asistencia a civiles.
Wawi negó que cuenten en sus filas, como lo afirma el régimen sirio, con miembros de Al Qaeda o con muyaidines procedentes de Afganistán y Pakistán. Por su parte el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el primer ministro británico, David Cameron, mostraron ayer su acuerdo en la necesidad de lograr una transición mediante la presión internacional y las sanciones al régimen sirio, al rechazar de nuevo una intervención militar para detener la violencia.
“El objetivo ahora es tratar de alcanzar la transición, no fomentar la revolución”, enfatizó Cameron.
