BEIRUT/AFP
Al menos 50 civiles murieron ayer en Siria, donde las fuerzas del régimen lanzaron una ofensiva en la provincia de Idleb, un día antes de la llegada a Damasco del emisario internacional Kofi Annan. 24 de los muertos se registraron en Idleb.
Ayer se registró en Alepo la mayor movilización contra el régimen de Bashar al Asad desde hace un año, informaron militantes y el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).
Previo a su llegada, Annan, quien se reunirá hoy con Bashar al Asad, consideró que “la solución última reside en una solución política” y advirtió contra una mayor militarización, que agravaría la situación, coincidiendo con lo que desde hace semanas considera Estados Unidos.
En un nuevo contratiempo para el régimen, tras la renuncia de un viceministro, unos diez oficiales de alto rango del ejército, entre ellos generales, desertaron y llegaron ayer a Turquía, según la agencia oficial turca Anatolia y la oposición siria.
La tarea de Annan será complicada dadas las posiciones antagónicas de los protagonistas.