Antonio Martín Guirado/ EFE
El castillo Hearst, ubicado en las colinas de San Simeón, en California, recuperó el brillo y el glamour de que hizo gala entre 1920 y 1930, para acoger por primera vez la proyección de Citizen Kane , la obra maestra de Orson Welles basada en el magnate William Randolph Hearst.
Welles estrenó la película en 1941, diez años antes del fallecimiento de Hearst, fundador de uno de los más grandes imperios empresariales de la prensa norteamericana, cuyos esfuerzos por evitar que la obra viera la luz fueron en balde.
Ahora, 71 años después, Citizen Kane se verá en la mansión de Hearst con el visto bueno de su familia, en un evento cuyas entradas son de 50 dólares y al que acudirán algunos nombres ilustres de Hollywood, por el momento no desvelados por la organización.
La película cuenta la historia de Charles Foster Kane, un ambicioso multimillonario dueño de un imperio de medios de comunicación, con ambiciones políticas insaciables y obsesionado con la construcción de su palacio “Xanadú” con monumentos y reliquias compradas en Europa; unas características que describen a grandes trazos la vida de Hearst.
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