Médico Internista
Nuestro corazón impulsa la sangre por nuestras arterias a razón de 60 a 100 latidos por minuto.
Si la frecuencia es menor de 60 estamos frente a una bradicardia, y un ritmo acelerado o mayor de cien por minuto constituye taquicardia. En ambos casos se establece arritmia cardíaca.
A mi correo [email protected] llega la preocupación de un lector que cuenta que a su papá le han diagnosticado fibrilación auricular, una de las más peligrosas arritmias. Se trata de una actividad caótica de la aurícula derecha, localizada por encima del ventrículo y en la cual se origina el sistema eléctrico del corazón que coordina la función de “bombeo” de la sangre.
La queja principal del paciente es sentir “golpes en el pecho” o palpitaciones, fatiga, vértigo o mareos. En cambio muchos pacientes no se quejan de nada, pero cuando escuchamos el corazón se detecta un ritmo “loco” o irregular. En el 5 por ciento de las personas de 60 años y hasta en 9 por ciento de los mayores de ochenta años.
Factores causantes: cardiopatía isquémica o coronaria, miocardiopatías, hipertiroidismo, alcoholismo, tumores del corazón como el mixoma, bajos niveles de potasio en el cuerpo, infecciones, neumonías y causas desconocidas, entre otras.
Cuando un paciente consulta por palpitaciones debe ser estudiado tomándole electrocardiograma computarizado, realizando vigilancia del funcionamiento cardíaco con un Holter de 24 horas y exámenes generales.
Para el manejo de una fibrilación auricular siempre insistiremos en que es obligatorio suspender consumo de alcohol, tabaco, cafeína y cualquier tipo de droga ilegal.
Esta arritmia es peligrosa porque puede llevar al paciente a un infarto cardíaco, schock cardiogénico y derrame cerebral, en cada caso se debe aplicar tratamiento correspondiente.
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