De lunes a domingo, de día o de noche, feriado o laboral, verano o invierno: no hay día en que Managua aparezca completamente limpia. Siempre en los alrededores de la capital, en su centro incluso o en sus periferias, los botaderos y sus cargas nauseabundas de desperdicios inundan la ciudad de malos olores y un panorama desalentador con cerros de basura humeantes, aves de rapiña e inmundicias al aire libre. Un ejemplo es este botadero “ubicado” en la pista de Villa Reconciliación, en la entrada a la planta eléctrica, Managua. El viernes el lugar fue limpiado y ayer domingo otra vez estaba inundado.
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