Cartas al Director

A 22 años de la gran derrota electoral de Ortega

Miles de jóvenes no saben realmente cuál es el significado histórico de aquel 25 de febrero de 1990. Un día como hoy, pero hace 22 años, se realizaron elecciones básicamente libres, democráticas y transparentes en nuestro país, después de diez años de lucha armada de los comandos de la libertad de la Contra. En esas elecciones obtuvo el triunfo presidencial doña Violeta Barrios de Chamorro, con el cual retornó la libertad, la paz y la democracia en Nicaragua y se puso  fin a la primera dictadura sandinista.

Recuerdo que aún estando en armas en las montañas de Wiwilí recibimos la histórica noticia que doña Violeta había ganado las elecciones, que se terminaba el Servicio Militar de muerte impuesto a los jóvenes de la época por la dictadura sandinista. También recuerdo que  los mismos miembros del Ejército y del Servicio Militar votaron por doña Violeta porque era la única manera de parar la guerra que nos habían impuesto los comunistas a los nicaragüenses que cada día se desangraban más en los campos de batalla. Y digo que  los del bloque comunista que nos impusieron esa guerra, porque fueron ellos los que confiscaron, reprimieron, persiguieron y  causaron grandes y graves daños al pueblo nicaragüense a través de la dictadura sandinista de los años ochenta. Pero más aún quedó demostrado que fueron los del bloque comunista que nos impusieron esa guerra,  porque cuando triunfa doña Violeta nos damos cuenta que de los 13,000 millones de dólares que  dejaron los sandinistas como deuda externa,  más de 6,000 millones de dólares era en deuda con la Unión Soviética por las miles de armas de guerra que le envió a los sandinistas para matar al pueblo de Nicaragua y nos tocó pagar esa deuda porque nada fue regalado.  

 
Pero bien,  a partir del aquel 25 de febrero de 1990 las madres nicaragüenses dejaron de llorar por sus hijos que antes del 25 de febrero fueron reclutados a la fuerza para defender al régimen de  los comandantes  sandinistas  de los años ochenta. Desde aquel 25 de febrero de 1990 todos los nicaragüenses recobraron lo más preciado como es la libertad.
 Claro está que aquellas elecciones se dieron por la presión de la lucha armada de los comandos de la libertad de la Contra en su inmensa mayoría del Frente Norte FDN,  en donde miles de hermanos nuestros ofrendaron sus vidas en la lucha por esta libertad y por esta paz. Hoy,  a 22 años de aquel histórico 25 de febrero me siento orgulloso como contra de haber luchado por la libertad, la paz y democracia. Ahora los jóvenes son libres y sus madres no volvieron a llorar lágrimas de sangre, por lo que vale la pena que sigamos luchando por esa libertad y por esa paz y no permitamos la consolidación de ninguna otra dictadura.   
Máximo M. Castillo (Mexicano), excombatiente de
  Contra Frente Norte FDN-RN  

Histórico 25 de febrero   

1990 parecía el último año de nuestra existencia, ya habíamos soportado más de una década de dictadura, los hermanos nicaragüenses muertos sumaban 30,000, más de un millón en el exilio y las tenebrosas cárceles del orteguismo abarrotadas de prisioneros con o sin motivo; en 1984 ya habían realizado el primer gran fraude electoral en unas elecciones donde de hecho solo participaba como candidato Daniel Ortega y curiosamente ganó.   

La dictadura adelantó las elecciones de noviembre para el 25 de febrero con la intención de agarrar movida a la democracia, no pudo reeditar el fraude del 84 por la presión internacional y la lucha armada de la Resistencia Nicaragüense. Daniel creía que el pueblo lo adoraba y se confió. Dios ya participaba en estas elecciones y puso a la Unión Nacional Opositora (UNO) en la casilla uno.   

La señora Violeta Barrios de Chamorro aun con su problema de salud y su obligado bastón, era la mejor opción de las 14 organizaciones políticas que integraron la coalición opositora, se puso al frente de un ejército democrático armado de amor, paz y reconciliación contra el ejército mejor armado y más grande de Centroamérica, que solo obedecía las órdenes del dictador y sus asesores cubanos y soviéticos. Doña Violeta no tenía nada que envidiarle al héroe dominicano, el general Matías Ramón Mella, curiosamente nacido el 25 de febrero de 1816, quien nunca se enriqueció al amparo del poder. La mejor arma de doña Violeta fue asegurar: “con Dios soy invencible”. Y decía Rubén Darío: “Si la patria es pequeña uno grande la sueña”.   

La madrugada del 25 de febrero de 1990 salimos los fiscales a nuestras Juntas Receptoras de Votos, regresamos por la noche, en Matagalpa el instituto comercial Lucas Pacciolo había sido confiscado y ahí funcionaba el puesto central de cómputos. La recordada profesora Lesbia López lloraba de alegría porque en su municipio San Ramón, que se creía sandinista, se había aplastado a la dictadura. Raymundo Arauz el más joven de los fiscales lloraba de decepción, según él no pudo hacer nada porque lo enviaron a cubrir la zona montañosa de Rancho Grande, irónicamente en todos los lugares de votación inventaron combates armados para que la montaña de votos en contra del oprobioso sistema fuera menos pesada.   

Actualmente la fuerza de la democracia está viva y atenta, ansiosamente esperando el momento de cambiar una rara organización que nos desgobierna, que no es derecha ni izquierda, solo de personajes que se enriquecen al amparo del poder sabiendo que por el momento nadie puede parar la corrupción. Los abanderados de la transparencia y los buenos gobiernos deben entrar al campo de batalla y decir: “Con Dios soy invencible”.
Leopoldo Villalta López, Matagalpa  

Domingo de la misericordia 

 
Con la ceniza despuntamos la Cuaresma, introito de la Semana Santa, que es la semana de la vida, pasión, muerte y resurrección de Cristo. El domingo de la misericordia es para recordarnos que Jesús es amor, así como el padre es amor, ambos son misericordiosos.   

Este domingo de la misericordia nos debe atraer a buscarla, porque él murió por toda la humanidad y con su sangre compro para Dios y Padre suyo.   

Misericordia es la actitud del hombre Dios, quien tuvo compasión de la mujer hemorroisa, misericordia, es el Cristo que perdonó los pecados de aquel paralítico de Nahúm, a quien le dijo “levántate toma tu camilla y vete a tu casa”, misericordia de un Cristo que dio de comer a cinco mil hombres con solo dos peces y cinco panes…  
Misericordia también es habernos dado a María desde la cruz del calvario como madre de todos los hombres, en el orden de la gracia.   

El domingo de la misericordia es el domingo que nos invita a ponerla en práctica a través de buenas obras.   

La pregunta es: ¿Creemos realmente en la misericordia del Señor? ¿o creemos en el dinero, el poder y la vanagloria? ¿Estamos dispuestos a poner en práctica esa misericordia a través de obras buenas durante esta cuaresma? ¿O vivir con el mismo egocentrismo de siempre creyéndonos superior a los demás y humillando a nuestros semejantes sin importar su condición humana?  
¿Estamos dispuestos a propagar con fe y con el rezo del Santo Rosario la misericordia divina, para que otros se salven siendo promotores de la doctrina católica?  

Hay mucho por hacer a favor de la Divina misericordia, Jesús necesita de nosotros, nuestros pies y manos; Él es todopoderoso, pero desea que cada uno colabore en este plan de salvación, que solo es posible por su extenso amor y misericordia, que nació de su corazón abierto por la lanza del soldado.   

Noel Cruz Barrientos  

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