Se acabaron los días en que el tristemente célebre “Comandante Cero” pregonaba su honradez y su patriotismo, jurando que su entrega a la guerra de liberación había sido única exclusivamente por amor a la patria, y criticando a Daniel Ortega y su camada de vividores.
Una vez más se demuestra que los ofrecimientos de buenos puestos y prebendas pronto hacen botar la máscara a los falsos revolucionarios, y a manos llenas agarran las cosas que les ofrecen los sinvergüenzas que antes criticaban.
Ahora sí, “comandante”, se convirtió en un verdadero cero para el pueblo que en su momento lo admiraba y lo había convertido en referencia de hombres honestos y valientes.
Qué decepción sentimos todas esas personas que en nuestra infancia quisimos ser como usted y en nuestra juventud lo admiramos por supuestamente disentir de la manera de pensar y de actuar de los iluminados guías de la revolución.
¿No cree que es suficiente ganar por 10 años un salario como el que se está recetando actualmente mientras el pueblo, por el que supuestamente luchó, cada día come menos por la pobreza? “Comandante”, si quería tener propiedades costeras costosas ¿por qué no ahorró y las compró? Imagino que con su salario de 60 meses fácilmente pudo haber adquirido por lo menos unas dos manzanas, pero todo resulta más fácil y menos costoso si solo se le echa el ojo a una ya preparada por el sudor de sus verdaderos dueños, y se le pide al patrón que le haga el “volado” de conseguírsela.
“Comandante”, si todos los revolucionarios actuaran como usted y su amo, nuestra patria ya no tendría lugar para personas que como yo no participamos de la lucha contra Somoza, porque a todos se les tendría que haber dado grandes extensiones de tierra, casas u otras cosas y para eso al igual que a sus víctimas nos hubieran confiscado lo que con tanto sudor nos ha costado tener.
Imagínese cómo se sentirán en sus tumbas personas de la talla de Germán Pomares, Carlos Fonseca, José Benito Escobar, Camilo Ortega y sobre todo el general Sandino, hombres que murieron depositando la confianza en los que quedaban y a quienes ustedes han traicionado en sus ideales.
Le recuerdo que el Gobierno con los títulos que está entregando no a todos está donando los terrenos. Si no cree pregúntele a las personas que tienen escrituras de compra venta de terrenos con más de treinta años de posesión y que el Gobierno lo único que les está “facilitando” es el título, pero descaradamente en el mismo reza que dicho terreno es una donación.
Eso es una ofensa para estas personas y populismo para su jefe.
Hasta luego “comandante”. El tiempo se encargará de hacerlo inmortal, lástima que no por los méritos por los que yo lo admiraba de niño. El autor es psicólogo
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