Mabel Calero
Una de las zonas más afectadas por la escasez del vital líquido es la comunidad ubicada en los balnearios de Huehuete y Tupilapa, donde la población semanalmente debe comprar barriles de agua para poder satisfacer sus necesidades.
Doña Yadira Rocha, militante sandinista, afirma que en los últimos cuatro años el barril de agua potable que llega desde Diriamba oscila entre los 20 y 36 córdobas y hace algunos días se comenzó a vender a 48 córdobas, lo que ha afectado seriamente el bolsillo de las humildes familias que sobreviven de la pesca.
“Llegaron diciendo que la abastecedora en Diriamba había incrementado el precio a los distribuidores debido al alza de la energía eléctrica, sentimos que se están aprovechando de la necesidad de la gente, porque traen el agua a un precio no regulado, haciendo padecer de sed a las familias”, dijo.
Debido a la necesidad y a la falta de dinero, varias familias han optado por ir al río La Flor, para abastecerse de agua, sin embargo la misma población está consciente de que hay cierto nivel de contaminación.
ALGUNAS RESPUESTAS
Manuel Álvarez, promotor social de la Alcaldía de Jinotepe, manifestó que la demanda de agua es generalizada y que hasta el momento la municipalidad ha logrado darle respuesta a la comunidad de El Panamá, donde los pozos funcionan con bomba de mecate y hace poco se construyó uno que trabaja por la red de cañería para abastecer la comunidad de El Chocoyo.
Álvarez afirmó que el problema de agua de Huehuete viene desde hace años, cuando se construyó un pozo donde el agua salía con sal.
“El proyecto de Huehuete y Tupilapa es grande, ya tenemos el censo de familias, la distancia que hay para comprar la tubería y el monto, solo falta el dinero porque el pozo de la Trinidad tiene suficiente capacidad para abastecer no solo a Casares sino también a Huehuete y a Tupilapa, pero el problema ha sido la tubería, que es obsoleta y es una inversión bastante fuerte”, mantuvo Álvarez.
Ver en la versión impresa las páginas: 6 A