Hoy que se cumplen 36 años de muerto Augusto César Sandino es oportuno recordar algunas cosas relativas al “General de Hombres Libres”.
Para comenzar: Sandino nunca fue COMUNISTA, sino NACIONALISTA.
Es más, el comunista salvadoreño Farabundo Martí, quien murió fusilado años después de desaparecido Sandino, dijo antes de afrontar el paredón donde segaron su vida, que todos sus esfuerzos para convertir a Sandino al comunismo fracasaron siempre, razón por la cual abandonó las filas del guerrillero.
Como es natural, la memoria de Sandino ha sido usada para infinidad de cosas, pero el tiempo y la historia, poco a poco van esclareciendo los ribetes de su verdadera personalidad e intenciones.
Fue el nacionalismo lo que impulsó la lucha de Sandino, y no la depredación, como manifestaron sus enemigos en la década del 30, y retaron sus enemigos en la década del 30, y repiten los descendientes de estos, y si hubo crueldad y hasta crímenes durante la guerrilla de Las Segovias, fue por ambos bandos, y debido a las circunstancias especiales en que se realizó la acción.
Los crueles fueron generalmente algunos seguidores de Sandino (Altamirano, Umanzor, Colindres) pero nunca él mismo, y se cuenta que explicaba esos actos, afirmando que luego de buscar seguidores, solo había encontrado ese tipo de hombres.
Más crueles que Sandino y sus seguidores, fueron sin lugar a duda los infantes de marina y sus acompañantes, cuyos actos de vandalismo, como cortar cabezas, quemar ranchos, matar inocentes, etc., han quedado en el imperecedero recuerdo de las fotografías, narraciones, y otros testimonios vivos.
Sandino luchó contra la intervención, y cuando esta última —debido a la guerrilla y a la presión que se hacía en América contra la política de EE. UU.— concluyó, Sandino se dispuso a deponer las armas.
¿Qué no se cumplió su promesa ?
Nadie puede afirmar semejante cosa, porque lo asesinaron antes de cumplirse el término del compromiso.
Hay que distinguir también dos fases de la lucha: una, la propiamente desarrollada por Sandino, y otra, la que continuó al margen o después de él, efectuada por patrullas o bandas de lugartenientes suyos que una vez muerto Sandino, perseguidos a sangre y fuego, cometieron en verdad innumerables tropelías, como Pedrón.
Sandino levantó la bandera de un nacionalismo hermoso y heroico, además de lo cual, inventó y puso en práctica con éxito, el estilo de guerrear llamado “guerrilla”, cuyo advenimiento tiene una relación directa con el invento de la aviación, la cual impide el enfrentamiento clásico de dos ejércitos a campo raso, cuando uno de ellos tiene aviones y el otro no.
Independientemente de la utilización que se haya hecho del nombre de Sandino, él es un héroe al cual debe rendírsele tributo histórico, y agradecimiento, por reivindicar el nombre de Nicaragua y de los nicaragüenses ante la faz del mundo.
Y una última cosa: la acción de asesinar a Sandino no puede justificarse bajo ningún punto de vista.
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