Homero Aridjis
Hasta que las puertas de tu ciudadfortificada con estatutos inviolablesme acojan como habitantede la vida que en ti se desenvuelveigual que la lluvia de silenciosobre tu cabezagradualmente me impregnaré de tihasta que sea humo en tu vozluz en tus ojosy haga sobre mis hombros tu futurocuando llegue el otoñote descubriré al rostro de los hombrespara que en tus vasos alimenticiosvengan a nutrirse de esperanza.
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