Agencias VIDA
Nathanson y Rasmussen, de la Universidad Estatal de Ohio (Estados Unidos), han demostrado en un estudio empírico que la actividad más enriquecedora para un niño menor de tres años en su relación con la madre, es leer juntos, seguida de cerca de jugar con ella.
En cambio, ver la televisión empobrece la respuesta comunicativa de la madre con el hijo: “Ver televisión en lugar de leerle un libro a los niños en edad preescolar reduce la sensibilidad y comunicación madre-hijo”, plantea Human Communication Research.
Hasta ahora, muchos estudios han probado efectos negativos (cognitivos, académicos, sociales e incluso físicos) del exceso de exposición a la televisión por parte de los niños.
También hay, por supuesto, otros estudios que encuentran efectos positivos de determinados programas educativos de televisión.
En los últimos años, algunos estudios se han empezado a ocupar de los efectos de otras formas de entretenimiento, como jugar con juguetes o leer libros, mostrando que los efectos de esas actividades son casi siempre positivos. El estudio que resumo es el primero que compara esas tres formas de entretenimiento desde el punto de vista del entorno comunicativo de aprendizaje que crean entre madre e hijo cuando se realizan juntos.
Los parámetros o índices que miden la “respuesta comunicativa maternal” en el experimento de laboratorio de los autores son: afirmación que aprueba las acciones del niño y le estimula a proseguir en lo que hace; imitación de las verbalizaciones del hijo por parte de la madre, lo que le reasegura en su uso del lenguaje; descripciones de los objetos, actividades o sucesos, lo que aumenta las cogniciones del niño; preguntas, que mueven a dar respuestas y, por tanto, al “diálogo” por simple que sea; y, finalmente, “respuestas adecuadas” de la madre a las expresiones del niño que le animan o desaniman a “continuar juntos la actividad”.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 B