Eduardo Enríquez
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), fundada en 1961 y que agrupa a más de 30 países de los más desarrollados, implementa desde el año 2000 la prueba del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA por sus siglas en inglés).
En esta prueba no solo participan los países miembros de la OCDE y ni siquiera es necesario ser un país para participar, como es el caso del estado de Miranda, Venezuela, o de la ciudad de Shanghái, China, que obtuvo el primer lugar en la prueba del 2009, entre 74 participantes. Entre los participantes no está Nicaragua.
La prueba se aplica a estudiantes de 15 años de edad para medir sus destrezas en lectura, matemáticas y ciencias.
Creo que como país, como nación, es en nuestro beneficio participar en esta prueba. No se trata de que en este momento exista un gobierno u otro sino que la prueba es una herramienta que ayuda a los sistemas educativos a enfocarse en las áreas en que pueden estar sufriendo debilidades.
La respuesta de los cínicos puede ser “no necesitamos una prueba internacional para saber lo mal que estamos ya que ni siquiera podemos garantizar que todos los niños en edad escolar asistan a la escuela”. Pero aunque en realidad, como en todas estas pruebas internacionales que clasifican a los países, la atención generalmente se centra en qué lugar queda cada uno, lo más importante en esta medición es que permite conocer en qué áreas cada uno se debe fortalecer.
Muchas críticas ha generado el caso de Panamá que participó en el PISA 2009 pero decidió no participar en el PISA 2012. Panamá quedó en el lugar número 70 o 73, dependiendo de qué prueba se hable. Donde obtuvieron mejores resultados fue en Ciencias y aún así estaban bien cerca del sótano.
Pero de nuevo, la idea no es quedar arriba o abajo de nadie sino medirse frente a los estándares internacionales y saber en qué se tiene que trabajar para mejorar.
Costa Rica, un país que lleva más de 60 años concentrando gran cantidad de sus recursos humanos y económicos en la Educación, quedó en la posición 44 de 74, pero veamos el análisis que sobre esto hace en un artículo de opinión publicado en La Nación, Renata Villers, de la Asociación de Amigos del Aprendizaje de ese país: “Según los parámetros de PISA, nuestros jóvenes poseen al menos un dominio básico de lectura (nivel 2 de 6), pero tienen dificultades para responder preguntas que requieren mayor análisis e interpretación…”.
“Mientras el 57 por ciento de los estudiantes en los países de la OCDE pudo interpretar textos que requieren una comprensión más que ‘básica’ (nivel 3), solo 33 por ciento de los nuestros lo logró”, dice. Para Villers y seguro que para el Ministerio de Educación tico, PISA les deja claro que necesitan enfocarse en la comprensión de la lectura para que sus futuros ciudadanos sean competitivos. Tienen una meta clara.
No vamos a negar que la posición que se obtenga es importante una vez que se logra avanzar. Por ejemplo, el 75 por ciento de los estudiantes finlandeses tienen un nivel 3 o superior de lectura. Finlandia ocupó el tercer lugar de 74 participantes en el PISA 2009, solo detrás de Shanghái y Corea del Sur, sin embargo este resultado causó que un político finlandés sonara la alarma porque “el gobierno está conduciendo al sistema educativo al desastre”, dijo. En el 2006 Finlandia había ocupado el primer lugar.
Nuestro sistema educativo no va hacia el desastre. Es un desastre. ¿Qué tenemos que hacer exactamente para preparar mejor a nuestros estudiantes? No lo sabemos porque no nos medimos. Como dice un dicho: el que no sabe para dónde va, cualquier bus lo lleva.
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