El título del encabezado es el nombre de un libro, una biografía espiritual sobre la fe cristiana protestante del cuadragésimo presidente de los Estados Unidos y su influencia espiritual en la larga carrera política de Reagan. El libro destaca la importancia de ejercer nuestra fe y principios cristianos, como base primaria de todas nuestras libertades. El autor es el historiador político conservador, doctor Paul Kengor, uno de los principales biógrafos del presidente Reagan, quien además es profesor en Ciencias Políticas del Grove City College en Pensilvania y del Instituto Hoover de Guerra, Revolución y Paz, columnista adjunto en The Washington Times y National Review.
Algunos no estarán de acuerdo en relacionar a Dios con Reagan, señalado de ser quien financió en Nicaragua la guerra de baja intensidad de los años ochenta, en el contexto de la guerra fría. Yo coincido con el autor; fue su fe que forjó el carácter que tuvo para enfrentar con firmeza al brutal, y no por casualidad, ateísta imperio soviético. Salvó millones de vidas en el mundo al erradicar el genocidio comunista.
En los EE. UU., la notable gestión económica de la presidencia de Reagan es objeto de constantes estudios, comparado al desastre económico actual. En el internet, diversas instituciones académicas, políticas y centros de pensamiento realizaron, en ocasión del 101 aniversario de su natalicio, el pasado 6 de febrero, innumerables conferencias y foros online en su memoria. Yo dedico estas líneas a uno de los políticos más influyentes del siglo XX; Ronald Reagan, un amigo de Nicaragua, que arriesgó su presidencia por cumplir con el compromiso que sentía por la lucha democrática de los nicas y el apoyo financiero a la resistencia armada anticomunista. Los que amamos a Nicaragua y su libertad, no podemos olvidar su gesta libertaria.
De acuerdo a Kengor, Reagan tenía una profunda fe en la bondad de las personas, que venía de su amor a Dios y el carácter optimista de su madre, Nelle. Cuando Reagan tenía 11 años, su madre le entregó una antigua novela evangélica llamada, Las impresiones de Udell , la cual, según dijo, lo inspiró para convertirse en un cristiano practicante; dijo que el libro “le dejó una inmutable creencia sobre el triunfo del bien sobre el mal”.
Es la historia de un estadounidense de familia pobre (sus padres nunca tuvieron una casa) que se convirtió en presidente, un extraordinario presidente, de los mejores en la historia, que con medidas económicas de corte liberal restauró la economía americana y la encaminó en años de prosperidad; fue el gran vencedor de la guerra fría junto al papa Juan Pablo II y Margaret Thatcher.
Hoy, la guerra fría es reconocida por los historiadores como la gran batalla ideológica del siglo XX. Para muchos, incluidos aquellos presos de conciencia y encarcelados en la Unión Soviética por razones religiosas, también fue la gran batalla por la fe en el siglo XX. En el siglo XXI, la amenaza al mundo proviene del estado islamita, terrorista, antisemita y anticristiano de Irán, y nuestro país es arrastrado a esta conflagración. El autor es abogado. Miembro de la Alianza PLI.
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